¿En qué condiciones se puede hacer un debate con los candidatos a la Presidencia? Esta pregunta, que se ha convertido en un dilema para romperse la cabeza, es impensable en otras democracias occidentales que, a pesar del deterioro generalizado de la política, tienen el asunto resuelto.
Confianza en partidos y medios
Se trata de sociedades que no han roto del todo la confianza en los partidos políticos, los candidatos y los medios de comunicación. En ellas, la voz de la ciudadanía y sus derechos aún prevalecen en lo que concierne a lo público. También existen leyes que organizan la realización de los debates en modo, tiempo y lugar, y ningún partido, candidato o medio de comunicación se los salta ni se aprovecha.
Así que lo que estamos viendo una vez más, porque esto no es nuevo, es un episodio de la nueva temporada de la serie que podríamos llamar el subdesarrollo democrático macondiano. Esa manía de volver todo un circo, de pasarse los límites y crear realidades paralelas para que en nuestro ánimo pendenciero aparezcan los sabios de la tribu con tesis innovadoras, inventándose de manera retrógrada lo que ya está inventado.
Realidad cruda y ficción
Si en Colombia no fuera tan cruda la realidad de la que se tiene que hacer cargo un gobernante, esta campaña presidencial sería un cómic en el que los personajes asumieron el rol de salvadores y vengadores, y convirtieron a los ciudadanos en víctimas de conspiraciones cósmicas. Con el paso de los días, la puesta en escena de las campañas va entrando en la ficción de la inteligencia artificial, que transforma la supuesta vehemencia y determinación en posturas casi infantiles de personajes de caricatura que se pelean por la simpatía cambiante de las emociones desbordadas que transmiten sus apuestas polarizantes.
Desafío del siglo XXI
El proceso político y social por el que atravesamos es sin duda un desafío del siglo XXI, con noticias falsas y desinformación, con descalificaciones estratégicas, con deshumanización de los contendores, con falsas emociones y muy poco uso de la razón. “Las campañas son así”, dirán los estrategas. “Las campañas no deberían ser así”, dirán los ciudadanos.
Es verdad que el momento no es igual a otros. La marcada diferencia entre los modelos de país propuestos en lo que ya es una elección de blanco y negro, y la agresividad con la que se desarrolla, está creando un fraccionamiento profundo, muy lejos de ser un chiste. Por eso, y quizá con ingenuidad, habría que insistir en establecer la conexión con la gente.
Oportunidad de debate real
Una oportunidad de un debate con lo mejor de los seres humanos que aspiran a liderarnos, con diagnósticos de los problemas reales y con exposición de sus programas; de defensa de ideas, en que se ejerza la escucha y se puedan intercambiar argumentos, con el respeto y las buenas formas en un ejercicio de civilización que, de ser así, ese sí sería el verdadero y novedoso espectáculo. Lo que estamos recibiendo es el ripio de lo que nos va quedando de la llamada “fuerte democracia colombiana”.



