La escalada de violencia en el Cauca y el Valle del Cauca durante este fin de semana es desoladora y genera una profunda preocupación. Duele especialmente constatar que en el último año he publicado varias columnas con denuncias similares, sin que la situación mejore en nuestra región.
Violencia e impunidad
La realidad es innegable: la violencia sigue cobrando decenas de vidas en el Cauca y el Valle, mientras los autores de los ataques enfrentan la versión más benévola de la ley. Los grupos ilegales que cada semana atacan a uniformados y civiles se han fortalecido con los beneficios de la llamada 'paz total' del gobierno Petro, cuyo principal promotor es el candidato Cepeda, y han respondido a estas negociaciones con más destrucción y guerra.
Abandono gubernamental
El gobierno ha dejado solas a las autoridades regionales y ha desprotegido la seguridad, como si la única manera de lograr el fin de las hostilidades fuera complacer a los grupos ilegales en diálogos sin futuro. Hace apenas unos días, alcaldes y gobernadores denunciaban que, mientras las fuerzas armadas arriesgan sus vidas para combatir el crimen, el gobierno ha premiado a muchos cabecillas nombrándolos 'gestores de paz', liberándolos de prisiones y levantando órdenes de captura. Esta fórmula solo conduce al desastre.
Indolencia presidencial
Es desconcertante que, mientras el país enfrentaba un fin de semana de violencia y tristeza, el presidente Petro prefirió publicar un largo trino celebrando su cumpleaños y su participación en la guerrilla del M19. Que el mandatario reivindique su participación en la guerra justo cuando decenas de familias lloran a sus seres queridos es un gesto de absoluta indolencia.
Es necesario decir que Colombia debe superar esta oscura etapa política protagonizada por un gobierno que divide a la ciudadanía y exalta su pasado guerrillero. Ojalá el país pase esa página y un error histórico como haber hecho parte de la guerra nunca vuelva a ser motivo de orgullo para un dirigente.
Caos institucional
El caos también se ha manifestado de otras formas en días recientes. Las constantes peleas entre funcionarios del gobierno en medios y pasillos del palacio, sin que nadie llame al orden, muestran una aterradora falta de liderazgo. Ministros, secretarios y directores de entidades se acusan públicamente de los peores delitos sin recibir llamado de atención. En respuesta a la crisis por las declaraciones de la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, desde el petrismo la han atacado, como si no la hubiera nombrado y ratificado el propio Presidente. Si era poco confiable, cuesta entender por qué Petro la mantuvo en el cargo que más confianza exige.
Mientras el país enfrenta violencia, incertidumbre y división en el alto gobierno, el presidente tuitea sobre su cumpleaños 'a lo revolucionario' y llevar vida a las estrellas. Ante estas horas difíciles surge una pregunta aterradora: ¿en manos de quién está el país?
Posdata
La pelea entre seguidores del candidato Abelardo de la Espriella contra Paloma Valencia es la peor estrategia si buscan evitar que gane el señor Cepeda y su propuesta de constituyente. Petro debe estar feliz de ver a la oposición enfrentada. ¡Cuánta falta de visión!



