Declaraciones del ministro del Interior sobre identidad therian generan intenso debate nacional
Un video publicado por el ministro del Interior, Armando Benedetti, ha desatado una nueva y significativa controversia cultural en las redes sociales colombianas. Al referirse específicamente al fenómeno de los llamados therian, personas que manifiestan identificarse con animales y replican conductas asociadas a ellos, el funcionario gubernamental fue absolutamente contundente en sus apreciaciones: "Es lo más ridículo que he visto en mi vida".
Un posicionamiento sin matices que genera reacciones divididas
La declaración del ministro no presentó ningún tipo de matiz o consideración intermedia. En el mismo mensaje audiovisual, Benedetti afirmó categóricamente que estas prácticas constituyen "la peor estupidez" y cuestionó abiertamente a quienes optan por disfrazarse o imitar comportamientos animales de manera sistemática. "Yo de joven también tuve esa maricada y me tatué varios animales, pero no llegué a la estupidez de disfrazarme de perro, ladrar como perro, disfrazarme de oso", expresó con claridad en el material difundido a través de sus propias cuentas en redes sociales.
Las palabras del ministro han reavivado una discusión social que trasciende ampliamente lo meramente anecdótico. El fenómeno therian, aunque sigue siendo considerado marginal en términos estadísticos, ha ganado una visibilidad digital notable en los últimos años. Se trata esencialmente de personas que afirman experimentar una conexión psicológica, simbólica o incluso espiritual con un animal específico, al que denominan técnicamente su theriotipo.
Orígenes y perspectivas sobre una identidad emergente
El término therian proviene etimológicamente del griego therion, que significa bestia, y anthropos, que se traduce como humano. Para algunos sectores de la sociedad, estas prácticas forman parte legítima de expresiones contemporáneas de identidad y autopercepción personal. Para otros grupos, representan principalmente una exageración cultural alimentada por la viralidad digital y la búsqueda constante de reconocimiento en plataformas sociales.
La crítica pública realizada por el ministro Benedetti se ubica claramente en este segundo grupo interpretativo, utilizando un tono discursivo que no dejó espacio para ambigüedades o interpretaciones benévolas. A pesar de la notable dureza retórica de sus palabras, el ministro reconoció explícitamente que en Colombia cada persona es constitucionalmente libre de identificarse como desee, siempre y cuando dicha identificación no afecte negativamente a terceros.
Repercusiones y debate sobre el lenguaje del poder
Sin embargo, la forma particular en que expresó su rechazo personal ha generado reacciones profundamente divididas en la opinión pública nacional. Mientras algunos usuarios celebraron su franqueza aparente y consideraron que se trata fundamentalmente de una moda social absurda, otros cuestionaron severamente el lenguaje utilizado por un alto funcionario del Estado colombiano.
Este debate público deja sobre la mesa una discusión mucho más amplia y compleja sobre los límites precisos de la libertad de expresión, la proliferación acelerada de identidades digitales y el papel específico que deben desempeñar los líderes políticos frente a fenómenos culturales emergentes. Lo que resulta indudable es que, tras sus declaraciones mediáticas, la palabra therian pasó de ser un término casi desconocido para la mayoría de colombianos a ocupar el centro mismo de la conversación pública nacional.
La controversia evidencia cómo las declaraciones de figuras públicas pueden catapultar temas de nicho al debate general, planteando interrogantes sobre tolerancia, diversidad y el tono adecuado para el discurso político en una sociedad pluralista como la colombiana.