La década crítica: amenazas a la democracia y debilitamiento judicial (2015-2025)
La última década ha presentado desafíos aterradores para la democracia a nivel global, con amenazas que se han manifestado tanto en economías desarrolladas como en países emergentes. Desde Estados Unidos hasta América Latina, las instituciones democráticas han enfrentado presiones sin precedentes que recuerdan períodos históricos críticos.
Paralelos históricos iluminadores
Los historiadores han identificado un acertado paralelismo entre los años 1890-1920 y la situación actual, lo que permite evaluar los riesgos potenciales para el período 2026-2030. Recordemos que las debilidades económicas de principios del siglo XX desencadenaron cambios extremos hacia sistemas socialistas o fascistas. Sin embargo, tras años de conflicto bélico, la democracia emergió triunfante, permitiendo ocho décadas de progreso socioeconómico significativo (1945-2025).
Este progreso se extendió primero por Asia, con la recuperación de Japón y Vietnam tras sus derrotas militares, y en la última década alcanzó incluso a África, donde se ha observado una notable reducción de la pobreza extrema. No obstante, estos avances contrastan con las amenazas actuales.
El preocupante debilitamiento de la separación de poderes
En los últimos diez años, hemos presenciado un alarmante debilitamiento de la separación de poderes, con especial énfasis en la vulnerabilidad de la Rama Judicial. El análisis de la estrategia Trump 2.0 revela cómo se ha profundizado el debilitamiento de los "frenos judiciales" que comenzó en 2016-2020. Actualmente, se ha logrado el control de la Corte Suprema y el Ministerio de Justicia mediante estrategias oscuras que buscan evadir las leyes establecidas.
Como relata Granés en "Rugido de nuestro tiempo" (2025), la herencia de Andrés Manuel López Obrador en México ha generado un grave debilitamiento judicial al permitir que todos los jueces sean elegidos por voto popular. Esta situación ha creado condiciones propicias para que las mafias tengan aliados en posiciones judiciales, un fenómeno similar al experimentado previamente en Bolivia con resultados nefastos.
Autócratas versus contrapesos judiciales
Líderes como Trump, Petro y otros autócratas contemporáneos perciben que los balances y contrapesos ejercidos por la Rama Judicial obstaculizan lo que consideran "designios dictados por el pueblo". Esta percepción ha llevado a intentos sistemáticos de debilitar las instituciones judiciales en diversos países.
Sin embargo, frente a este panorama general de debilitamiento judicial, Chile y Colombia ofrecen ejemplos positivos de resistencia frente a los embates de la izquierda populista. Tanto Gabriel Boric como Gustavo Petro intentaron reescribir sus constituciones nacionales mediante asambleas constituyentes, pero afortunadamente estos esfuerzos han fracasado hasta ahora, aunque en Colombia existe el riesgo potencial bajo el liderazgo de Cepeda durante 2026-2030.
La solidez institucional colombiana: logros y desafíos
La solidez institucional de Colombia, mantenida hasta la fecha, tiene sus raíces en la balanceada Constitución de 1991, como documenta el expresidente César Gaviria en sus memorias "Entrelazados" (2025). Además del valor demostrado al enfrentar a los carteles de la droga durante 1985-1994, estas memorias políticas detallan el equilibrio político-institucional alcanzado en ese período crucial.
Gaviria estaba profundamente convencido de que solo superando las prácticas clientelistas sería posible consolidar una verdadera democracia en Colombia. Dichas prácticas habían completado décadas de "manzanillismo" ejercido desde el Congreso con apoyo de la Procuraduría y Contraloría, llegando a colocar casi 8.000 puestos al servicio del clientelismo político.
Tres grandes creaciones constitucionales y sus desafíos
En sus memorias políticas, Gaviria resalta tres grandes creaciones de la Constitución de 1991:
- La Corte Constitucional como órgano de cierre judicial
- La acción de tutela como instrumento ágil de reclamación ante el Estado
- La protección de derechos humanos como elemento fundamental de un país moderno
Sin embargo, en los tres frentes el camino ha resultado tortuoso e incompleto. La Corte Constitucional requirió imponerse como organismo de cierre tras derrotar las pretensiones del Consejo de la Judicatura. La acción de tutela se convirtió en instrumento de lucha interinstitucional, y jueces no especializados se prestaron para corruptelas en áreas sensibles como salud y pensiones. Mientras tanto, los derechos humanos siguen siendo violados sistemáticamente debido al desborde del narcotráfico tras la incompleta desmovilización de la guerrilla, completándose una década de intentos fallidos (2016-2026).
El resurgimiento del narcotráfico y sus consecuencias
El escalamiento de los narcocultivos no solo ha revivido prácticas criminales como secuestro, extorsión y homicidios, sino que ha permeado nuevamente los partidos políticos colombianos. Esto ocurre bajo el auspicio de la errada estrategia de "Paz Total", donde Petro emuló el fallido enfoque de "abrazos y no balazos" implementado previamente por AMLO en México.
El mapa rojo de Colombia ha vuelto a escalarse principalmente en la zona del Catatumbo, hacia la frontera con Venezuela, y cubre de manera preocupante regiones como Nariño, Cauca y Valle del Cauca, tal como lo documentó The Economist en octubre de 2025.
Reflexiones finales y preguntas pendientes
Sabemos que el expresidente Gaviria tiene material suficiente preparado para próximas memorias económicas, y que estas memorias políticas fueron aceleradas por su llamado a declarar nuevamente ante el magnicidio de Luis Carlos Galán, ahora refrescado tras el grave asesinato del candidato senador Miguel Uribe.
Finalmente, surge una pregunta crucial: ¿por qué la solución al grave problema del narcotráfico, que arrodilló a Colombia en 1985-1994 y vuelve a hacerlo en 2015-2025, sería mediante la legalización? Muchos han repetido las consignas de Friedman argumentando que si el triunfo frente a la prohibición del alcohol (1920-1940) pasó por la legalización, por regla de tres igual debía ocurrir con las drogas. Sin embargo, hoy esta solución luce infantil frente al escalamiento de la marihuana hacia el opio, la coca y el fentanilo, generando narcoterrorismo regional.
La solución al narcotráfico debe ser global y coordinada, pero la legalización de drogas duras representa una amenaza significativa para la salud pública mundial que requiere consideración cuidadosa y respuestas institucionales sólidas.



