El dilema del centro político colombiano en las elecciones presidenciales
La batalla por el voto moderado se ha convertido en el campo de juego más disputado de la contienda presidencial colombiana. Mientras los extremos ideológicos consolidan sus bases, las figuras que se presentan como alternativas de centro enfrentan una paradoja: representan a un electorado numeroso pero fragmentado, incapaz de canalizar su apoyo hacia un liderazgo unificado.
La paradoja del centro: muchos votantes, pocos votos
Las encuestas revelan una realidad contundente: los colombianos que se identifican con el centro político o que declaran no tener una ideología definida superan numéricamente a quienes se ubican claramente en la izquierda o la derecha. Sin embargo, esta mayoría potencial no se traduce en resultados electorales contundentes.
"No se gana sin el centro, sin los ciudadanos que hoy no tienen partido", reconoció la candidata presidencial Paloma Valencia en entrevista con EL TIEMPO, una afirmación que explica su decisión de elegir a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial.
Esta contradicción se hizo evidente en las recientes elecciones legislativas, donde las fuerzas situadas en los extremos del espectro político -el Pacto Histórico y el Centro Democrático- obtuvieron los mayores triunfos en términos de curules, mientras que las opciones de centro mostraron resultados modestos.
Claudia López: victoria que sabe a derrota
La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, logró imponerse en la Consulta de las Soluciones, pero su triunfo luce opaco al analizar los números. Con aproximadamente 574.000 votos, obtuvo menos del 10% del total emitido en todas las consultas realizadas ese día.
"Queríamos ganarle al uribismo y a la corrupción (...); pero sin duda quien quedó primero en el partidor fue el uribismo", declaró López tras conocerse los resultados, reconociendo implícitamente que no logró cumplir las expectativas generadas alrededor de su candidatura.
La cifra de López resulta inferior a los 750.000 votos que Sergio Fajardo obtuvo en la consulta de su coalición hace cuatro años, e incluso queda por debajo de los 1'108.000 votos que la propia López consiguió en 2019 cuando fue elegida alcaldesa de Bogotá.
Sergio Fajardo: un capital político en declive
Por su parte, Sergio Fajardo -quien hace ocho años tuvo a López como fórmula vicepresidencial- tampoco ha logrado consolidar un apoyo sólido. En las últimas mediciones de intención de voto, su respaldo oscila entre el 5 y el 7%, muy lejos de los más de 4,6 millones de votos que obtuvo en primera vuelta en 2018.
Para el analista político Alejandro Chala, "la nominación de Edna Bonilla -su 'vice' y quien fue funcionaria de López en la Alcaldía de Bogotá- muestra que está dispuesto a devorar los restos que quedan de aquel bloque político".
El consultor internacional Álvaro Benedetti señala que "para ser competitivo necesita mucho más que su reputación o su estilo de moderación: tiene que reagrupar ese centro y ofrecer una narrativa política mucho más contundente".
Juan Daniel Oviedo: el técnico en el laberinto político
La figura de Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y ahora fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, representa otro ángulo de esta compleja ecuación. Ha construido su perfil político alrededor de una imagen técnica y de gestión, atrayendo parte del voto urbano que busca alternativas fuera de las maquinarias tradicionales.
Sin embargo, como señala el analista Arias, "Juan Daniel no es de centro, es de centro derecha. Y no está mal". Su trayectoria incluye su paso por el Dane durante el gobierno de Iván Duque, su cercanía con sectores del uribismo y su aceptación de la vicepresidencia junto a Valencia.
Oviedo, por su parte, insiste en mantenerse al margen de las etiquetas ideológicas: "Soy de mi mamá", escribió recientemente en su cuenta de X, reflejando la ambigüedad calculada que caracteriza a muchas figuras que buscan atraer al electorado moderado.
El centro como árbitro, no como protagonista
En medio de este panorama, los expertos coinciden en que el centro podría terminar desempeñando un papel más relevante como árbitro que como protagonista directo de la contienda. Si sus candidatos no logran consolidarse en los próximos meses, buena parte de ese electorado terminará siendo disputado por las campañas que hoy lideran la derecha y la izquierda.
El problema estructural del centro, según Benedetti, es de naturaleza organizativa: "Hay una falta muy grande de liderazgo, de narrativa y de coordinación, que es lo contrario de lo que ocurre con los extremos, que sí movilizan emociones y tienen mayor capacidad de conectar con el electorado".
Mientras tanto, figuras como Iván Cepeda ya han anunciado que iniciaron acercamientos con distintos sectores políticos en busca de adhesiones, reconociendo que en un escenario polarizado, el voto de centro puede ser determinante para definir el rumbo de las elecciones presidenciales.
