La llegada de candidatos con promesas irreales en el Valle del Cauca
Con la proximidad de las próximas elecciones, la provincia está siendo testigo de la aparición de una cantidad inusual de cazavotos con aspiraciones de llegar al Senado. Estas figuras políticas, muchas de ellas desconocidas, recorren las distintas capitales con un libreto preestablecido que incluye visitas a sitios emblemáticos, apariciones en medios de comunicación locales y charlas con una participación ciudadana mínima, organizadas de manera artificial para simular apoyo popular.
El patrón de promesas vacías
Estos candidatos obtienen, de alguna manera, un listado de necesidades específicas de cada localidad y llegan ofreciendo soluciones milagrosas, prometiendo el oro y el moro con el único objetivo de captar votos. En el Valle del Cauca, particularmente, todas estas personalidades repiten el mismo discurso falaz:
- Ampliación del dragado de Buenaventura: una promesa que carece de fundamento real.
- Construcción de la carretera Mulaló-Loboguerrero: un compromiso que se revela como falso ante la falta de planificación.
- Finalización de la doble calzada de Buenaventura: otra afirmación engañosa sin respaldo en proyectos concretos.
- Defensa de la descentralización en la adjudicación de obras públicas: una postura que muchos califican de pajuda por su falta de seriedad.
Lo más preocupante es que, a pesar de la evidente falsedad de estas promesas, hay numerosas personas desocupadas que asisten a estas reuniones, y no faltan los ilusos que caen en la trampa, esperanzados en cambios que nunca llegarán.
La minoría de candidatos serios
Esto no significa que no existan candidatos con una trayectoria reconocida que, al menos en parte, cumplan con lo que se comprometen. Desafortunadamente, estos representan una minoría pírrica en el panorama político actual. La mayoría de los aspirantes son ilustres desconocidos que están perdiendo su tiempo y el de los ciudadanos con promesas que ni ellos mismos creen posibles.
La población está hasta la coronilla de este blablablá político sin sustento. Como bien dice el refrán, zapatero a tu zapato: estos candidatos deberían enfocarse en propuestas realistas y dejar de malgastar energías en compromisos vacíos.
Un electorado más crítico
Los electores del Valle del Cauca ya no se dejan engañar tan fácilmente. Han desarrollado una capacidad de discernimiento que les permite identificar las trampas de estos nuevos mejores amigos políticos, quienes, una vez pasadas las elecciones, jamás volverán a ser vistos por estos lares. La ciudadanía exige transparencia y resultados, no más promesas huecas que solo buscan captar votos de manera oportunista.



