La ausencia en los debates: un llamado a la reinvención del periodismo político
El editorial del 12 de abril titulado "La ausencia en los debates le hace daño a la democracia" ha generado una reflexión profunda sobre las formas tradicionales de hacer política en Colombia. El mundo y el país han cambiado radicalmente, pero seguimos aferrándonos a esquemas antiguos donde los candidatos expresan sus ideas mediante frases cortas, emotivas y efectivistas que poco aportan al debate sustancial.
El fracaso del formato tradicional
Los debates políticos tradicionales han demostrado ser espacios propicios para la demagogia, donde se premia al que mejor se viste y al que puede simplificar la complejidad de lo público en consignas vacías. Con una retrospectiva clara, es evidente que estos encuentros han servido de poco y no determinan la balanza electoral de manera significativa. Sin embargo, que el formato no funcione no significa que debamos abandonar los objetivos fundamentales:
- Conocer y contrastar ideas políticas de fondo
- Dejar ver el verdadero talante de los candidatos
- Exigir profundidad en las propuestas de gobierno
La creatividad como solución
Aquí emerge con fuerza el papel de la prensa libre como formadora de opinión. ¿Por qué no pensar en exponer a los candidatos a entrevistas con paneles de expertos? Este formato ágil y generoso eliminaría la limitante del tiempo televisivo y exigiría a los aspirantes al poder:
- Capacidad de síntesis y profundidad analítica
- Simplicidad en el lenguaje para llegar al público general
- Consistencia ideológica en sus planteamientos
La pregunta obvia surge: ¿y si los candidatos no aceptan participar? La respuesta es contundente: la denuncia pública será el castigo. Como en el arte del toreo, se debe llevar el toro al centro de la arena mediante la presión mediática coordinada.
La convergencia mediática como herramienta
La convergencia de medios de comunicación no resulta difícil de lograr. En el pasado, varios medios se han unido exitosamente para organizar debates, por lo que el camino del consenso ya está trazado. Culpar a otros de la falta de debate es el camino fácil, pero la prensa debe hacer su mea culpa y asumir un rol más activo.
Si no hay debates tradicionales, urge la creatividad periodística. Se hace necesaria la presión mediática constante y el ataque frontal a las ideas propuestas, buscando sacar a los candidatos de esa comodidad material en la que se encuentran, muchas veces endiosados por las encuestas de popularidad.
Nuevas oportunidades en la virtualidad
En este cosmos de la virtualidad, donde muchos colombianos ya no tienen televisión y consumen noticias de manera fragmentada, la prensa puede:
- Formular baterías homogéneas de preguntas a todos los candidatos
- Contrastar respuestas para analizar consistencia ideológica
- Explorar en profundidad los programas de gobierno
- Informar para formar opinión pública de calidad
Esta labor constante permitiría el surgimiento de nuevos liderazgos y la escucha de voces disidentes u ocultas que normalmente no encuentran espacio en los formatos tradicionales.
Un llamado a la acción
La adaptación a las nuevas formas políticas y a los caracteres cambiantes de quienes buscan el poder requiere una fortaleza que vaya más allá de la queja constante. El público colombiano quizá es más sofisticado o ha cambiado radicalmente su forma de consumir información política.
La prensa libre debe asumir este desafío con esfuerzo y determinación. En un mundo cambiante, donde las reglas de la política se reescriben constantemente, el periodismo de calidad puede ser el antídoto contra la superficialidad y la demagogia que tanto daño hacen a nuestra democracia.



