Elecciones bajo presión: La amenaza a la democracia colombiana
Cuando las urnas son controladas por la fuerza de las armas, cuando en corregimientos enteros no se permite realizar campañas políticas, cuando ni la policía ni el ejército ejercen autoridad en determinadas poblaciones, el votante no elige libremente, sino que obedece bajo coacción. Esta realidad dista mucho de lo que deberían ser elecciones libres y transparentes, y sin embargo, Colombia parece avanzar hacia un proceso electoral marcado por estas presiones de grupos ilegales.
El avance del poder criminal en la política
No podemos continuar actuando como si nada ocurriera mientras las organizaciones criminales expanden sistemáticamente su influencia política. El país se dirige hacia comicios donde, en amplias zonas del territorio nacional, estos delincuentes imponen restricciones a las campañas políticas, determinan quiénes pueden participar y bajo qué condiciones. En tales circunstancias, resulta imposible garantizar procesos electorales transparentes y libres en buena parte del territorio colombiano.
Esta situación parece beneficiar particularmente al proyecto político del petrismo, que encontraría en estas condiciones adversas una ventaja para asegurar su permanencia en el poder. Las probabilidades de prolongación de este proyecto han motivado que varios precandidatos presidenciales se unan en una consulta con el objetivo específico de impedir su continuidad en el año 2026.
La unidad opositora frente al continuismo
Lo que une a estos precandidatos es la necesidad imperiosa de presentar un candidato viable capaz de enfrentar con éxito al candidato de Petro, Iván Cepeda. La denominada 'Gran Consulta por Colombia' tiene el mérito de perseguir esa unidad tan exigida a la oposición, con el propósito claro de confrontar exitosamente la intención del gobierno actual de mantener su proyecto político en el poder.
La primera vuelta electoral de mayo de 2026 se definirá fundamentalmente entre quienes desean que el petrismo continúe gobernando y quienes se oponen a esta continuidad. Las opciones se reducen a dos posibilidades claras: votar por el continuismo representado en Cepeda o votar por corregir lo que muchos consideran el mal rumbo actual del país.
El Congreso como contrapeso democrático
Cuando los resultados de procesos democráticos no han favorecido al gobierno actual, este ha intentado recurrir a vías que amenazan los principios constitucionales para imponer su voluntad. El presidente Petro ha manifestado abiertamente su deseo de que la izquierda siga gobernando el país, pero lo verdaderamente importante es garantizar la libertad y transparencia electoral, asegurando que, si pierden quienes hoy gobiernan, no recurran a medidas que puedan desestabilizar aún más la nación.
Por otra parte, el actual Congreso de la República ha trabajado en medio de un ambiente marcadamente hostil por parte del poder ejecutivo, principalmente porque no logró alcanzar consensos en varios proyectos clave de su agenda legislativa. El presidente ha recurrido con frecuencia a descalificar al Congreso precisamente porque este cumplió con una de sus funciones esenciales: vigilar, controlar y exigir explicaciones al Ejecutivo.
La importancia del voto informado
En momentos cruciales para la democracia, el Legislativo cumplió con su papel de contrapeso institucional, y en un sistema democrático saludable, este equilibrio no representa un obstáculo ni un estorbo, sino una garantía fundamental. En el Congreso colombiano existen personas decentes, honestas y trabajadoras que han desempeñado bien sus funciones y merecen la oportunidad de continuar.
Resulta indispensable que cada ciudadano comprometido con un mejor país se decida a votar no solamente por la presidencia, sino también por el Senado y la Cámara de Representantes. Elegir un buen Congreso es tan importante como elegir un buen presidente, pues el equilibrio de poderes constituye la base de cualquier democracia funcional.
Este voto debe ser el resultado de un proceso consciente mediante el cual el elector se documente adecuadamente sobre los candidatos de su preferencia, revisando cuidadosamente sus hojas de vida, logros, trayectorias, experiencias y pensamientos políticos, así como la naturaleza de los partidos políticos a los que pertenecen. Lo fundamental es que el voto por el Congreso surja de un ejercicio genuino de conocimiento y reflexión ciudadana.



