De la Espriella busca reconciliación con Vicky Dávila en medio de elecciones 2026
De la Espriella busca acercamiento con Vicky Dávila en elecciones

El escenario político colombiano presenció un giro inesperado con gestos de acercamiento entre dos figuras clave de la derecha

Los intercambios más recientes en plataformas digitales entre Abelardo de la Espriella y Vicky Dávila han encendido las alarmas y generado especulaciones en el ámbito político colombiano. En medio de la contienda electoral y a pocas semanas de la consulta interpartidista, el abogado y precandidato presidencial respondió de forma directa y alineada a una publicación de la periodista, en lo que muchos analistas interpretaron como un gesto claro de acercamiento político estratégico.

Un intercambio público que marcó un antes y un después

Dávila escribió en la red social X: "Vamos a ganar #LaGranConsulta pero vamos a ser responsables con el país si nos toca juntarnos para derrotar a Iván Cepeda nos juntamos. No podemos cometer el error de los venezolanos que tardaron 27 años en empezar a recuperar su país". Minutos después, De la Espriella replicó: "Así es, Vicky: el único enemigo de la democracia, la libertad y la institucionalidad es Cepeda. ¡Hay que derrotarlo!".

Este mensaje no pasó desapercibido para los sectores políticos más atentos. Para muchos observadores, no se trató simplemente de una coincidencia discursiva, sino de una señal política cuidadosamente calculada. El tono, el respaldo público y la sintonía en el mensaje marcaron un contraste evidente con la tensión que durante meses ha caracterizado la relación entre ambos precandidatos.

Un contexto de distanciamiento histórico

El contexto de este acercamiento resulta particularmente significativo: Vicky Dávila ha sido una de las figuras más críticas frente a Abelardo de la Espriella dentro del espectro opositor, aunque ambos comparten posiciones de derecha. De hecho, ha sido ella quien más cuestionamientos públicos ha realizado sobre su entorno político, sus relaciones personales y profesionales, y su idoneidad ética para aspirar a la Presidencia de Colombia.

El distanciamiento entre ambos no es reciente ni superficial, sino que se fue construyendo progresivamente en varios frentes:

  • Acusaciones sobre vínculos con el entorno Saab: Dávila insistió públicamente en la necesidad de transparencia de De la Espriella sobre sus conexiones con los hermanos Daniel y Andrea Peñarredonda, personas que, según la periodista, tendrían relaciones documentadas con el entorno de Álex Saab, señalado testaferro de Nicolás Maduro.
  • Críticas a la estrategia electoral: La precandidata cuestionó duramente la decisión de De la Espriella de no participar en la consulta interpartidista promovida por el expresidente Álvaro Uribe, argumentando que su postura terminó "dividiendo a la derecha" y debilitando la posibilidad de una candidatura unificada.
  • Enfrentamientos públicos: Estas acusaciones generaron una ruptura pública evidente, con De la Espriella respondiendo en entrevistas y espacios mediáticos defendiendo su relación profesional con su exsocio, pero rechazando cualquier vínculo con problemas judiciales o políticos del entorno Saab.

Un cambio de estrategia en el momento decisivo

Paradójicamente, ahora es De la Espriella quien parece buscar activamente el acercamiento. A un mes de la consulta interpartidista, el abogado ha moderado su tono confrontacional y ha comenzado a construir puentes discursivos con sectores que anteriormente lo cuestionaban, incluyendo el entorno de Dávila.

Mientras ella ha mantenido una postura crítica constante hacia él, él ha optado recientemente por un lenguaje más conciliador, priorizando los enemigos comunes y el discurso de unidad frente al petrismo y al bloque de izquierda. Este cambio de actitud sugiere una comprensión estratégica: sin acuerdos y alianzas, la fragmentación de la derecha podría tener un costo electoral significativo en las urnas.

Las implicaciones políticas del gesto

El intercambio de mensajes no implica necesariamente una alianza formal o una reconciliación completa, pero sí envía una señal política clara a los diferentes actores del escenario electoral. De la Espriella parece reconocer que la unidad podría ser fundamental para enfrentar a sus adversarios ideológicos, mientras que Dávila, aunque no ha moderado sus críticas de fondo, deja abierta la posibilidad de convergencia bajo el argumento de una causa mayor: derrotar a los oponentes políticos compartidos.

Por el momento, no existe una reconciliación oficial declarada entre ambas figuras, pero el gesto de acercamiento está presente y ha sido registrado por la opinión pública. En el complejo mundo de la política colombiana, estos gestos importan significativamente, especialmente cuando ocurren en el momento exacto en que las alianzas comienzan a definir quiénes llegan con opciones reales de poder a la recta final de la contienda presidencial de 2026.

El escenario electoral continúa evolucionando, y este inesperado acercamiento entre dos figuras históricamente distanciadas podría marcar un punto de inflexión en la configuración de las fuerzas políticas que competirán en las próximas elecciones nacionales.