ONG denuncia vejaciones sistemáticas contra presas políticas en Venezuela
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP) ha emitido una contundente denuncia internacional sobre la situación de las mujeres privadas de libertad por motivos políticos en Venezuela. Según la organización no gubernamental, estas presas son sistemáticamente "vejadas" y "maltratadas" dentro del sistema penitenciario venezolano, lo que constituye una grave violación a sus derechos humanos fundamentales.
Persecución política trasciende fronteras
La alerta del CLIPP coincide con testimonios de perseguidos políticos venezolanos refugiados en Colombia, quienes continúan viviendo con profundo temor pese a los recientes cambios políticos en su país de origen. Luis Peche, sobreviviente de un atentado sicarial en Bogotá hace seis meses, confiesa que aún experimenta un dejo de pánico cada vez que sale a la calle.
"Me salvé de milagro de media docena de disparos que, estoy convencido, tenían motivaciones políticas directamente vinculadas a Caracas por disentir del régimen chavista", relata Peche, quien añade que aunque la captura de Nicolás Maduro por autoridades estadounidenses marcó un hito, su sensación de vulnerabilidad persiste intacta.
Estructura represiva permanece operativa
Según análisis de expertos consultados por este medio, la salida forzosa de Maduro del Palacio de Miraflores no ha significado el desmantelamiento del aparato represivo que perfeccionó durante años. Tomás Páez, sociólogo y director del Observatorio de la Diáspora de Venezuela, explica con una metáfora contundente: "La cabeza fue removida, pero el cuerpo sigue contaminado".
El especialista detalla que los cimientos que permitieron crear el ecosistema de persecución política permanecen intactos, incluyendo:
- 33 órdenes legislativas vigentes en el Parlamento venezolano que facilitan hostigamiento contra opositores
- Una estructura judicial cooptada que continúa imputando y condenando con cargos infundados
- La Ley de Fiscalización de Organizaciones No Gubernamentales aprobada en 2024
Testimonios desde el exilio colombiano
Ana Karina García, refugiada venezolana en Bogotá imputada por supuestos crímenes de terrorismo desde Caracas, explica que gran parte del sistema de opresión fue perfeccionado por Delcy y Jorge Rodríguez, hoy al frente del poder Ejecutivo y Legislativo respectivamente.
"Hoy, con la salida de Maduro, tenemos una ventana de oportunidad histórica. Eso nos da esperanza, pero la sensación de seguridad continúa igual", afirma García. "La persecución ha disminuido en intensidad, pero la percepción de poder ser atacados o perseguidos en un futuro próximo sigue latente en nuestra comunidad"
Cifras que alarman a organismos defensores
La Defensoría del Pueblo colombiana ha registrado en los últimos nueve años 97 alertas de ciudadanos venezolanos en riesgo de sufrir vulneraciones a sus derechos dentro del territorio colombiano. Aunque no todas pueden vincularse directamente a móviles políticos, las tendencias muestran picos preocupantes durante momentos críticos, como tras las elecciones presidenciales venezolanas de 2024.
Del total de casos documentados:
- 52 registros permanecen activos en el sistema de monitoreo
- 5 casos están explícitamente relacionados con liderazgos sociales
- Numerosos casos involucran a estudiantes, periodistas, abogados y sindicalistas
Respuesta institucional evasiva
La Unidad Nacional de Protección (UNP), entidad encargada de ofrecer resguardo a extranjeros que llegan en condición de refugiados políticos, ha respondido con evasivas cuando se le consulta sobre cuántos perseguidos políticos venezolanos tienen esquemas de protección vigentes en Colombia o quiénes son considerados potenciales blancos de ataques.
Esta falta de transparencia institucional preocupa a organizaciones defensoras de derechos humanos, que exigen mayor claridad sobre las medidas concretas que se están implementando para proteger a esta población vulnerable.
Cambios superficiales en un tablero complejo
Analistas coinciden en que aunque el tablero político venezolano ha experimentado movimientos significativos tras la intervención estadounidense -incluyendo apertura económica, nuevos nombres en Miraflores y presión para amnistiar a 2.198 perseguidos-, la maquinaria de persecución política no forma parte de estas transformaciones.
"Ese sistema represivo quizá sea una de las últimas estructuras en desmontarse", advierte Tomás Páez, "precisamente porque la Venezuela que conocemos hoy se formó gracias a vigilar, perseguir y castigar sistemáticamente a sus opositores"
Mientras tanto, el CLIPP mantiene su llamado a la comunidad internacional para que permanezca "alerta y vigilante" ante la continuidad de estas prácticas que, según documentan, incluyen tratos crueles e inhumanos contra mujeres detenidas por sus ideas políticas.
