ONU advierte sobre posibles crímenes de genocidio en conflicto sudanés
La Misión Internacional Independiente de Investigación en Sudán, establecida por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ha emitido un informe contundente este jueves que revela hallazgos alarmantes sobre la situación en Darfur. Según el documento, la campaña coordinada de destrucción llevada a cabo por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) contra comunidades no árabes dentro y alrededor de la ciudad de Al Fasher presenta "signos que apuntan hacia un genocidio", marcando un punto crítico en el conflicto que azota al país africano desde abril de 2023.
Patrón sistemático de violencia étnica
El informe de la ONU documenta un "patrón sistemático" de atrocidades que incluye asesinatos selectivos basados en etnia, violencia sexual generalizada, destrucción de propiedades y declaraciones públicas que incitan a la eliminación de comunidades específicas. La misión encontró evidencias de al menos tres actos que podrían constituir genocidio según el derecho internacional, entre los que se destacan:
- Asesinato masivo de grupos étnicos protegidos
- Imposición deliberada de condiciones de vida destinadas a provocar la destrucción física de comunidades
- Declaraciones públicas de altos mandos de las FAR llamando a eliminar a poblaciones no árabes
Los testimonios recopilados durante la investigación son particularmente reveladores. Supervivientes entrevistados relataron que efectivos de las FAR afirmaban estar decididos a "matar a cualquier zaghawa que encontrasen" o eliminar "cualquier cosa negra" de Darfur, evidenciando una intencionalidad étnica clara en la violencia.
El asedio de Al Fasher: 18 meses de terror
El informe se centra especialmente en el asedio de 18 meses que sufrió Al Fasher, último bastión del Ejército sudanés en Darfur que finalmente cayó en manos paramilitares a finales de octubre. Según la misión de la ONU, este asedio buscaba "sistemáticamente la destrucción de la población", dejándola completamente indefensa ante la violencia extrema que siguió a la toma de la ciudad.
Durante tres días descritos como de "terror absoluto", miles de personas, especialmente pertenecientes a las etnias zaghawa y fur, fueron asesinadas, violadas o desaparecieron sin dejar rastro. La violencia sexual fue particularmente selectiva, con las FAR atacando específicamente a mujeres y niñas de estas comunidades, mientras que aquellas percibidas como árabes "a menudo se salvaban" según los testimonios documentados.
Fracaso en la prevención y advertencias ignoradas
Uno de los aspectos más preocupantes señalados por la misión es que este posible genocidio se cometió después de que organismos de derechos humanos advirtieran repetidamente sobre el peligro que corrían los civiles de El Fasher. Mohamad Chande Othman, presidente de la misión, subrayó durante la presentación del informe que "la escala, la coordinación y el apoyo público de la operación por parte de altos cargos de las FAR demuestra que los crímenes cometidos en Al Fasher no fueron excesos de la guerra arbitrarios".
La misión lamenta profundamente la ineficacia de los mecanismos de prevención y la falta de medidas efectivas para disuadir a las FAR de cometer estos crímenes. El informe concluye que las acciones documentadas no solo constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad, sino que presentan elementos clave que podrían configurar el crimen de genocidio bajo el derecho internacional, estableciendo una responsabilidad clara que requiere acción inmediata de la comunidad internacional.