Yirley Velasco: Dos décadas de resistencia y empoderamiento femenino en los Montes de María
En la región de los Montes de María, ser lideresa social y defensora de derechos humanos implica sostener la vida frente a adversidades profundas y persistentes. Yirley Velasco Garrido, una figura emblemática en esta lucha, ha dedicado más de 20 años a dirigir la Asociación Mujeres Sembrando Vida, un proceso organizativo que ha brindado acompañamiento a más de 400 mujeres sobrevivientes de violencias basadas en género.
Un liderazgo forjado en el conflicto armado
Su trayectoria se enraíza en un territorio marcado por décadas de conflicto armado. A los 14 años, en el corregimiento de El Salado, departamento de Bolívar, Yirley experimentó una de las violencias que han afectado a miles de mujeres en Colombia. "En ese momento intentaron arrebatarme la dignidad, pero no lo lograron. Sigo aquí. De pie", afirma con determinación. Esta experiencia no la define como víctima, sino como sobreviviente, impulsándola a trabajar para que ninguna mujer enfrente sola lo que muchas han vivido en silencio.
En regiones como los Montes de María, las mujeres históricamente han sido silenciadas y privadas de la capacidad de decidir sobre sus cuerpos y vidas. Por ello, para Yirley, hablar de memoria también implica abordar derechos, autonomía y justicia. Durante dos décadas, ha recorrido veredas y corregimientos, llevando información, acompañamiento y herramientas para empoderar a mujeres en situaciones vulnerables.
Acciones concretas para construir paz
Su labor abarca diversos frentes:
- Trabajo con mujeres privadas de la libertad.
- Acompañamiento a mujeres que ejercen actividades sexuales pagas.
- Apoyo a niñas y adolescentes que enfrentan violencias en contextos donde persisten resabios de la guerra.
Estas acciones no son simbólicas; representan la construcción tangible de paz. Iniciativas como los "Desayunos por la Vida" y el proceso "Tejiendo Autonomía" permiten abrir conversaciones sobre derechos sexuales y reproductivos, fortaleciendo la voz de niñas y mujeres en comunidades afectadas por la violencia.
Falta de presencia estatal y responsabilidades asumidas
Yirley destaca una cruda realidad: en territorios como los Montes de María, el Estado a menudo llega tarde o simplemente no llega. Ante esta ausencia, las organizaciones sociales asumen tareas que no deberían recaer únicamente en ellas, tales como:
- Acompañar procesos de acceso a la justicia.
- Activar rutas de atención frente a violencias.
- Impulsar brigadas de salud.
- Apoyar decisiones fundamentales como la interrupción voluntaria del embarazo.
Este 9 de abril, Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, Yirley hace un llamado para que la conmemoración no se quede en el recuerdo, sino que impulse acciones concretas. El Estado colombiano tiene la responsabilidad de estar presente en estos territorios, garantizando condiciones para una vida digna y protegiendo a quienes defienden los derechos humanos.
Riesgos y resiliencia en la defensa de derechos
El camino de Yirley no está exento de peligros. Ha enfrentado amenazas e intentos de silenciamiento, pero su fortaleza radica en el trabajo colectivo. "No lo han logrado. Y no lo harán, porque nuestra fuerza está en el trabajo colectivo y en seguir cambiando nuestras realidades desde la defensa de nuestros derechos", sostiene con firmeza.
La memoria que se construye en los territorios no se ancla en el pasado; se transforma en acciones para prevenir la repetición de la violencia. Yirley Velasco continúa su labor incansable por una sociedad donde las mujeres vivan con autonomía, dignidad y justicia, reafirmando que esta lucha es compartida por todas las mujeres en los Montes de María y en Colombia que defienden sus derechos y transforman sus comunidades.



