Exagente de inteligencia señalado como intermediario clave en negociaciones por reforma a la salud
El escándalo político que involucra a la senadora Berenice Bedoya adquiere nuevas dimensiones con la revelación del presunto papel intermediario de Wilmar Mejía, exfuncionario de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), quien habría facilitado acercamientos entre la congresista y el ministro del Interior, Armando Benedetti, durante el crítico debate de la reforma al sistema de salud.
Denuncia penal detalla supuestas negociaciones
Según la denuncia penal interpuesta por el exsecretario de Transparencia, Camilo Enciso, ante la Fiscalía General y la Corte Suprema de Justicia, Mejía habría actuado como puente de comunicación entre la senadora Bedoya y el ministro Benedetti. El documento judicial, radicado formalmente, establece una conexión directa entre estos contactos y aparentes nombramientos para familiares de la congresista, los cuales se habrían gestionado desde el Ministerio del Interior como contraprestación por el apoyo político a la reforma de salud impulsada por el Gobierno Nacional.
La denuncia especifica que Mejía consiguió una cita formal entre Bedoya y Benedetti para el 10 de marzo de 2025, encuentro que habría tenido como objetivo principal sondear la posición legislativa de la senadora frente a proyectos de ley prioritarios para el Ejecutivo, con especial énfasis en la controversial reforma al sistema de salud colombiano.
Antecedentes preocupantes del exfuncionario
La figura de Wilmar Mejía no es nueva en escándalos de alto perfil. Anteriormente fue mencionado en las investigaciones sobre infiltración de disidencias de las FARC en la Dirección Nacional de Inteligencia, donde se le señaló de filtrar información confidencial. Este historial previo añade gravedad sustancial a las actuales acusaciones, que lo posicionan como elemento central en las presuntas negociaciones entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.
El documento presentado por Enciso contiene evidencia detallada sobre cómo Mejía gestionó meticulosamente la reunión entre Bedoya y Benedetti, precisamente con el propósito explícito de conversar sobre los alcances y viabilidad política de la reforma a la salud. Esta intermediación genera profundos cuestionamientos sobre los límites entre la gestión política legítima y posibles irregularidades en la negociación de apoyos parlamentarios.
Triángulo de poder bajo investigación
El caso involucra ahora a tres figuras centrales del establishment político colombiano:
- La senadora Berenice Bedoya, representante legislativa
- El ministro del Interior Armando Benedetti, alto funcionario del Gobierno
- El exfuncionario de inteligencia Wilmar Mejía, con antecedentes en escándalos de seguridad
Las autoridades judiciales buscan determinar de manera exhaustiva si estas gestiones constituyen prácticas irregulares o si, por el contrario, se enmarcan dentro de los procedimientos normales de relacionamiento entre los diferentes poderes del Estado colombiano. La investigación también examina la posible conexión con el escándalo de Findeter, donde Mejía habría tenido una actuación previa similar.
Este nuevo capítulo del escándalo político evidencia las complejas dinámicas de poder que rodean la aprobación de reformas estructurales en Colombia, particularmente en temas sensibles como la salud, donde los intereses políticos y las posibles contraprestaciones generan un terreno fértil para controversias y denuncias de corrupción.