Denuncia ciudadana en La Guajira desencadena investigación que expone corrupción masiva en la UNGRD
La periodista investigativa Paula Bolívar Pinilla presenta en su libro "El Desastre de los Decentes", publicado por la editorial Aguilar, una reconstrucción detallada de uno de los casos de corrupción más graves en la historia reciente de Colombia: el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Lo que comenzó como una simple denuncia ciudadana en el departamento de La Guajira terminó por revelar una compleja red de contratación irregular, desvío de recursos públicos y presuntos sobornos que involucró a altos funcionarios del Gobierno y actores políticos de diversos niveles.
El origen: carrotanques abandonados en medio de la sequía
Todo comenzó con una llamada de alerta desde La Guajira. Un ciudadano contactó a Bolívar para informarle sobre la presencia de varios carrotanques abandonados en la región, expuestos al sol y sin cumplir su función esencial de llevar agua a comunidades que históricamente han sufrido escasez hídrica. Paralelamente, una fuente del sector proveedor alertó sobre posibles irregularidades en la contratación de estos vehículos.
"Cuando dos fuentes distintas apuntan hacia el mismo problema, uno como periodista entiende que hay algo que investigar", explica Bolívar en entrevista con PUBLIMETRO Colombia. Sin embargo, la periodista, con una década de experiencia cubriendo la UNGRD en radio, sabía que no podía publicar sin confirmación rigurosa.
El proceso de verificación fue arduo y requirió construir una red de confianza en el territorio. Con la ayuda de la directora del Banco de Alimentos de La Guajira y otros ciudadanos, lograron ubicar los vehículos. Incluso utilizaron herramientas como Google Maps para validar la información antes de conseguir la evidencia visual definitiva: una fotografía que mostraba los carrotanques abandonados en una base militar en Uribia.
Figuras clave y la estructura de la corrupción
La investigación identificó a Olmedo López y Sneyder Pinilla como figuras centrales en el caso. Según Bolívar, su papel fue determinante tanto en la ejecución de los hechos como en el desarrollo posterior de las investigaciones judiciales.
"Ellos participaron en decisiones clave dentro de la entidad y, según lo que se ha conocido, estuvieron involucrados en la asignación irregular de contratos", afirma la periodista. Cuando el escándalo estalló, fueron los primeros en colaborar con la Fiscalía General de la Nación, decisión que permitió vincular judicialmente a más de diez personas al caso.
La investigación también reveló conexiones con figuras políticas de alto nivel. Bolívar detalla en su libro el llamado "cónclave", una reunión que habría tenido lugar en la Casa de Nariño para definir a qué congresistas se les asignarían contratos de la UNGRD a cambio de aprobar créditos de la Nación.
"Según el relato de Olmedo López, Karen Manrique acudió a su oficina y escribió en su agenda los nombres de los congresistas beneficiarios", revela Bolívar. "López me contó que no podía creer que una congresista elegida con el respaldo del Gobierno nacional y del Pacto Histórico estuviera involucrada en estas prácticas".
En este mismo contexto aparece el nombre de Wadith Manzur, cuyos registros de ingresos a ministerios y cambios de posición sobre créditos públicos forman parte del material investigativo.
Impacto económico y social devastador
Las cifras del desfalco son alarmantes. Según la investigación de Bolívar, se comprometieron alrededor de 1,4 billones de pesos en la UNGRD en un periodo muy corto, destinados supuestamente a proyectos como carrotanques, ollas comunitarias, maquinaria amarilla y plantas de tratamiento de agua.
"Cuando se revisaron las cuentas, gran parte del dinero ya no estaba", denuncia la periodista. "En pocos meses se vaciaron recursos que estaban destinados a atender emergencias y ayudar a comunidades vulnerables".
El impacto social es aún más grave. Bolívar enfatiza que "la corrupción sí mata", no como una frase simbólica sino como una realidad tangible. En su libro relata la historia de una niña wayuu que sufrió daños irreversibles por desnutrición, consecuencia directa del desvío de recursos destinados a su comunidad.
Metodología periodística y construcción narrativa
Para construir el libro, Bolívar organizó más de 60 informes periodísticos que había publicado durante su investigación en radio, los clasificó cronológicamente y luego emprendió una segunda etapa de investigación profunda.
"Revisé audiencias judiciales completas, escuché interrogatorios, leí documentos y analicé videos", explica. "También investigué el pasado de cada personaje para presentarlo de forma clara al lector".
La periodista buscó incorporar múltiples voces en su relato, incluyendo documentos oficiales, testimonios, audiencias judiciales y, en la medida de lo posible, versiones de los involucrados. Además, trabajó con expertos para analizar el fenómeno de la corrupción más allá del caso específico de la UNGRD.
Reflexiones sobre el periodismo y la ciudadanía
Bolívar destaca el papel fundamental de la denuncia ciudadana en este caso. "Este caso comenzó con una denuncia ciudadana, lo que demuestra el poder que tienen las personas para activar procesos de investigación", afirma.
Sin embargo, advierte que lo ocurrido en la UNGRD no es un caso aislado, sino un reflejo de estructuras que pueden replicarse en otras entidades del Estado. Por eso su libro busca no solo denunciar, sino analizar cómo funcionan estas redes de corrupción.
"El periodismo sigue siendo una herramienta poderosa para revelar la verdad", concluye Bolívar. "Pero la lucha contra la corrupción en Colombia es una tarea colectiva. Los ciudadanos deben apropiarse de lo público, hacer seguimiento y exigir transparencia".
La investigación también llevó a Bolívar a reflexionar sobre el movimiento Me Too Colombia en el periodismo nacional. "Durante años ha existido una estructura de poder que no ha permitido que las mujeres víctimas de acoso sexual en los medios hablen", señala. "Pero eso se acabó. Hoy estamos unidas bajo la consigna 'Yo te creo, colega', y este movimiento no tiene marcha atrás".



