La inminente finalización del contrato para la expedición de pasaportes en Colombia, programada para el lunes 4 de mayo de 2026, ha generado alertas por la falta de información clara sobre el nuevo procedimiento. A pocos días del cambio, persisten dudas sobre los puntos de atención y los tiempos de entrega del documento.
Falta de directrices oficiales
La periodista D’Arcy Quinn describió el panorama como incierto y cuestionó la ausencia de directrices para los ciudadanos. "¿Usted sabe a dónde tiene que ir el próximo lunes a pedir su pasaporte?", planteó, advirtiendo que las oficinas actuales dejarán de operar tras el cierre del contrato vigente. Según lo expuesto, las sedes utilizadas hasta ahora no continuarán prestando servicio, lo que deja a los usuarios sin una guía concreta sobre el nuevo procedimiento. La transición, lejos de ser gradual en la comunicación, ha generado desconcierto generalizado.
Quinn insistió en la falta de respuestas oficiales: "Como todos los colombianos, no tienen ni idea… no hay respuestas". También subrayó que la información debería ser proporcionada por la Imprenta Nacional, entidad que asumirá un papel central en el nuevo modelo. La periodista añadió que el cambio implica la salida de la empresa que venía operando el servicio. "Claro que no es en ninguna de las oficinas que manejaba Thomas Greg & Sons porque ellos acaban su contrato y chao", afirmó, señalando además el impacto laboral que dejaría la transición.
Cuestionamientos sobre la producción de pasaportes
En ese contexto, también se mencionó la participación de empresas extranjeras en la cadena de producción. "Le vamos a dar el trabajo a los franceses", dijo Quinn, en referencia a los nuevos actores involucrados en el proceso. La situación ha sido objeto de revisión por parte de la Procuraduría, que realizó una inspección a la Imprenta Nacional. Según lo revelado, se encontraron libretas que no fueron producidas en Colombia ni en Portugal, sino en Francia por un grupo denominado In Group. De acuerdo con la información divulgada, Portugal habría actuado únicamente como intermediario en este esquema, lo que ha generado cuestionamientos sobre la trazabilidad y la ejecución del contrato.
Quinn también advirtió sobre el impacto en el empleo local: "Colombia… ha preferido dejar sin empleo a colombianos en una empresa que funcionaba… para darle empleo a una compañía de franceses". Añadió que el caso está en manos del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que evalúa posibles medidas cautelares.
Defensa de la Imprenta Nacional
Frente a la controversia, la Imprenta Nacional de Colombia defendió el nuevo modelo, señalando que responde a una estrategia de fortalecimiento institucional orientada a garantizar la producción nacional del documento. La entidad aseguró que no desconoce los avances del esquema anterior. "Reconoce los desarrollos alcanzados y plantea una evolución" que busca modernizar la infraestructura tecnológica y robustecer las capacidades del Estado. En cuanto a la seguridad, la Imprenta afirmó que el nuevo pasaporte mantendrá estándares internacionales y sumará tecnologías de última generación. Según indicó, esto permitirá asegurar la integridad del documento y la confiabilidad de los datos. Además, explicó que la implementación será progresiva para evitar interrupciones en el servicio. El proceso, según la entidad, se desarrollará bajo criterios de eficiencia, planeación y responsabilidad fiscal. Finalmente, la Imprenta Nacional rechazó las críticas que considera incompletas. "Rechaza las interpretaciones incompletas o inexactas… las cuales no reflejan la integralidad del proyecto ni sus beneficios para el país", sostuvo, en medio de un debate que continúa abierto.



