Juegos de poder en Valle, Tolima y Huila definen elecciones al Congreso
Poder regional en Valle, Tolima y Huila define elecciones al Congreso

Las maquinarias políticas que dominan el suroccidente colombiano

Con las elecciones al Congreso programadas para el próximo 8 de marzo, el panorama político del suroccidente colombiano se define por complejos juegos de poder regional. En el Valle del Cauca, Tolima y Huila, estructuras políticas familiares y grupos de influencia despliegan estrategias para asegurar curules en el Legislativo, revelando un mapa de alianzas, fracturas y ambiciones que trascienden las fronteras departamentales.

El dominio dilianista en el Valle del Cauca

En el Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro mantiene una hegemonía política que se extiende por más de una década. La exgobernadora, quien también presidió el Senado entre 2006 y 2010, ha construido una sólida estructura conocida coloquialmente como "dilianismo". Su movimiento controla más de 25 alcaldías y cuenta con mayorías en la Asamblea Departamental, posicionándose como un actor determinante en las elecciones legislativas.

El grupo político se articula a través de tres frentes principales. El primero está liderado por la senadora Norma Hurtado, quien busca su reelección junto a su fórmula a la Cámara, Víctor Salcedo. En este flanco también figuran la concejala Tania Fernández y la diputada Lina Segura. El segundo frente, denominado "Nueva Generación", gira en torno a la exgobernadora Clara Luz Roldán, quien sucedió a Dilian en 2019. A pesar de las tensiones con Norma Hurtado, Roldán impulsa la candidatura al Senado de Juan Carlos Garcés y aspira a tener representación en la Cámara a través del exalcalde de Jamundí, Jhon Freddy Pimentel.

Una tercera vertiente es comandada por el esposo de Dilian, Julio Caicedo, y su hermano Jorge, notario tercero de Cali. Esta facción opera con independencia, especialmente en Palmira, donde esperan llevar a la Cámara a Luis Alfonso Chávez con el respaldo del alcalde Víctor Ramos. En el Senado, apoyarían al candidato del Meta, Óscar Apolinar, reflejando intereses extrapolados a otras regiones.

Sin embargo, esta estructura sufrió una ruptura significativa con la deserción del presidente de la Cámara, Julián López, quien tras aliarse al Gobierno Petro y crear una facción opositora en el Partido de la U, decidió respaldar a contradictores de Dilian como el representante Duvalier Sánchez, aspirante al Senado, y al candidato del Partido Verde, Juan Pablo Urrea.

Otros actores en el tablero vallecaucano

El poder en el Valle del Cauca no se limita al dilianismo. El alcalde de Cali, Alejandro Eder —con miras presidenciales para 2030— impulsa candidaturas propias a través del Nuevo Liberalismo. Al Senado apoya a Juan Fernando Reyes Kuri, exasesor de su administración, y a la Cámara al exconcejal Juan Pablo Rojas.

Por otro lado, la izquierda ha consolidado un bastión significativo del Pacto Histórico en la región, particularmente tras el estallido social de 2021. Este sector presenta dos cabezas visibles: el excongresista Alexander López, quien respalda al candidato senatorial Kevin Gómez y a su fórmula a la Cámara, la exconcejal Ana Erazo; y el senador Wilson Arias, líder de la facción petrista pura sangre, que promueve la reelección del representante Alfredo Mondragón con apoyo sindical y estudiantil.

La dinastía Barreto en el Tolima

En el Tolima, el poder político está concentrado en la familia Barreto, una dinastía que gobierna desde 2008, cuando Óscar Barreto se autoproclamó "el gobernador más uribista del país". A lo largo de los años, esta estructura ha enfrentado fracturas internas, como la ocurrida en 2022 cuando Óscar llegó al Senado con 112 mil votos por el Partido Conservador, generando fricciones con su primo, el también senador Miguel Ángel Barreto.

Para estas elecciones, Óscar Barreto dejará su curul en el Senado a su sobrino Santiago Barreto, mientras prepara su aspiración a la gobernación en 2027. El heredero cuenta con el respaldo de los seis candidatos conservadores a la Cámara, incluidos los representantes actuales Gerardo Yepes, Alejandro Martínez y Delcy Isaza, así como del favorito de la gobernadora Adriana Magali Matiz, el exalcalde de San Luis Tolima, Guillermo Alvira.

La hegemonía barretista enfrenta desafíos de disidentes como el inhabilitado alcalde de Ibagué, Andrés Hurtado, quien ahora apoya a su hermana Carolina para la Cámara por el Partido de la U. Además, Juan Carlos Wills, representante a la Cámara por Bogotá con raíces en el Tolima, ingresa a la disputa electoral, mientras que la izquierda local lidia con divisiones internas en las listas del Pacto Histórico y el Partido Verde.

Los Villalba y el poder familiar en el Huila

En el Huila, la receta política se sirve con un fuerte sabor a la familia Villalba. El gobernador liberal Rodrigo Villalba busca expandir su influencia a través de su hija, María Lucía Villalba, exjefa de gabinete del alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán, quien aspira al Senado por el Nuevo Liberalismo. Este grupo también impulsa la reelección de la representante Flora Perdomo y espera capitalizar el debilitamiento del Pacto Histórico en la región para obtener una segunda curul liberal.

Sin embargo, el poder en el Huila no es un monólogo. El alcalde de Neiva, Germán Casagua, ha decidido intervenir en el guiso electoral apoyando a Rodrigo Amaya Culma, un exdiputado de Cambio Radical reconvertido al liberalismo. En otra esquina del tablero, el senador Carlos Julio González Villa de Cambio Radical no buscará su reelección para preparar su regreso a la gobernación en 2027, mientras protege la curul del representante Julio César Triana.

Finalmente, los Andrade luchan por mantener su presencia en el Congreso. El exgobernador Hernán Andrade intenta recuperar la credencial senatorial que hoy ostenta su hermana, Esperanza, en un contexto donde el conservadurismo no presentará lista a la Cámara en el Huila, dejando a su candidato en una situación de orfandad electoral.

El momento de la verdad

El 8 de marzo, el suroccidente colombiano será un termómetro de la fortaleza de estas estructuras políticas regionales. Los resultados determinarán si las recetas de poder familiar y las maquinarias electorales logran consolidarse o si, por el contrario, deberán reinventarse ante nuevos desafíos políticos. Mientras tanto, el mapa de influencias continúa evolucionando, con actores que tejen alianzas y ajustan estrategias en un juego donde cada voto cuenta y cada curul define el futuro del poder legislativo en Colombia.