Mapa de calor electoral: diferencias entre legislativas y presidenciales en Colombia
Mapa de calor electoral: diferencias entre legislativas y presidenciales

El mapa de calor publicado por El País con los resultados de las elecciones parlamentarias del 8 de marzo en el Valle del Cauca revela que el Pacto Histórico, con el 35 % de la votación, concentra su mayor fortaleza en el sur del departamento, Cali y su área de influencia. El Partido de la U tiene su bastión en el norte, mientras que el Centro Democrático, representado en color morado, apenas cuenta con puntos de influencia en el centro y el norte del departamento. Cali, por su parte, se muestra como una ciudad petrista, teñida de rojo especialmente en el oriente y la ladera, con influencia notoria en el resto de la ciudad. El Centro Democrático se centra en la comuna 22, con un color rojo que se va transformando en amarillo en algunos barrios de estrato superior (el rojo indica más del 50 % de la votación, el amarillo alrededor del 25 %, el morado tiende a cero).

Comparación con la primera vuelta presidencial

Estos colores serán muy útiles para compararlos con los que arroje el mapa de color de la primera vuelta presidencial el 31 de mayo, porque es muy probable que no coincidan. El mayor absurdo de la política colombiana es que la elección parlamentaria va por un camino y la presidencial por otro. Como consecuencia, el presidente termina siendo elegido principalmente por el voto de opinión de las grandes ciudades, una movilización ciudadana al margen de los partidos, que ni se mortifican porque ya tienen aseguradas sus curules en el Congreso.

Posibles escenarios en la primera vuelta

Pueden suceder en la primera vuelta varias cosas. La primera, que candidatos con una reducida representación parlamentaria o con ninguna, como Abelardo de la Espriella, Sergio Fajardo y Claudia López, saquen una buena votación. La segunda, que candidatos con una fuerza importante en el Congreso como Iván Cepeda y Paloma Valencia, saquen una votación muy superior a la que obtuvieron sus partidos. La tercera es que los dos candidatos que pasen a la segunda vuelta tengan una minoritaria representación en el Congreso que los obligará a hacer coaliciones para poder ganar. Las tres cosas pueden suceder al mismo tiempo.

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Análisis de los politólogos

Los politólogos con vocación de estadígrafos, que son los mejores porque basan sus análisis más en cifras que en intuiciones, están de acuerdo en que para ser elegido presidente de la república se debe ganar en Bogotá, que es medio país, y en un par de otras regiones densamente pobladas: Antioquia, Valle del Cauca, los Santanderes y la Costa Caribe. El que pierda en Bogotá, pierde. No es seguro, por ejemplo, que Paloma Valencia saque una muy pobre votación en el Valle del Cauca, habida cuenta de que al Centro Democrático no le fue bien en las elecciones legislativas, o al contrario, que Iván Cepeda pueda multiplicar la gran votación que obtuvo el Pacto Histórico en el departamento. Es solo un ejemplo que es aplicable a lo largo y ancho del país, donde puede plantearse la misma inquietud.

Antecedentes de 2022

En la elección presidencial de 2022, Rodolfo Hernández pasó a la segunda vuelta y obtuvo en ella diez millones de votos, sin ninguna representación en el Congreso. Ganó Gustavo Petro con once millones de votos y una representación de cerca del 20 % en el Congreso. Es decir, en la elección presidencial de 2022 el Congreso fue un convidado de piedra. ¿Será que en 2026 vuelve a suceder lo mismo? Aunque sea un examen post mortem, va a ser muy interesante comparar esos dos mapas de calor, para ver de qué manera la calentura política no está en las sábanas del Congreso sino en el cuerpo de la opinión pública.

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