Renovación del Congreso evidencia estancamiento en representación femenina, según la MOE
La renovación del Congreso elegida el 8 de marzo ha dejado un dato preocupante que pone de manifiesto una deuda persistente del sistema político colombiano: la representación de las mujeres sigue sin alcanzar siquiera el 30%. En su más reciente informe, la Misión de Observación Electoral (MOE) advirtió que, con base en los datos de preconteo, fueron elegidas 50 mujeres para la Cámara de Representantes y 32 para el Senado, una proporción que ubicaría su participación en el nuevo Legislativo en 28,98%.
Un avance que no termina de despegar
Este dato es particularmente relevante porque muestra que, a pesar de que la paridad se ha instalado en el debate público y en la conversación electoral, su traducción real en curules sigue siendo limitada. La MOE no presentó este resultado como una mejora sustancial, sino como una señal clara de que el sistema político todavía no logra convertir ese discurso en una presencia equilibrada de mujeres en los espacios de poder. En otras palabras, la discusión ya no pasa solo por incluir más nombres femeninos en las campañas, sino por revisar si las reglas del juego realmente están produciendo resultados efectivos.
Las listas no están dando el mismo resultado
Uno de los puntos más llamativos del informe es que no todas las fórmulas de organización de listas produjeron el mismo efecto en términos de representación. La MOE subrayó que hubo diferencias claras entre los mecanismos de ordenamiento y puso como ejemplo al Pacto Histórico, donde una conformación alternada de listas cerradas habría permitido la elección de 13 mujeres. En contraste, otras organizaciones políticas no alcanzaron niveles similares de representación, incluso en casos en los que también acudieron a listas cerradas. Con esto, la MOE sugiere que cerrar listas al Congreso no garantiza por sí solo la paridad, lo que indica la necesidad de ajustes más profundos en las reglas electorales.
La reforma pendiente
A partir de ese balance, la directora de la MOE, Alejandra Barrios, insistió en que el próximo Congreso debería avanzar en una reforma político-electoral que haga efectivos los principios de paridad, alternancia y universalidad. La advertencia no es menor, ya que lo que está diciendo la MOE es que el problema no se resuelve solo con exhortaciones ni con compromisos generales de campaña, sino con ajustes de fondo en las reglas de competencia y conformación de listas. Esto implica una revisión integral de los mecanismos electorales para asegurar una mayor equidad de género en la representación política.
El debate que deja el 8M
El resultado, además, tiene una carga simbólica evidente: las elecciones legislativas se realizaron el 8 de marzo, una fecha asociada a la lucha por los derechos de las mujeres, pero el nuevo mapa del Congreso sigue mostrando una representación por debajo del umbral del 30%. Más que una coincidencia, el dato deja una pregunta política de fondo sobre la capacidad del sistema para traducir las demandas de igualdad en poder efectivo. Por ahora, el preconteo deja una señal clara: la presencia de las mujeres crece, sí, pero sigue creciendo menos de lo que el discurso democrático promete, lo que subraya la urgencia de acciones concretas para cerrar esta brecha.



