Los colombianos acuden este domingo a las urnas para elegir al próximo presidente de la República en una contienda marcada por la disputa entre la continuidad del proyecto político impulsado por Gustavo Petro y una propuesta de cambio promovida desde la oposición. La jornada se desarrolla en medio de una fuerte polarización, preocupaciones por la seguridad y la expectativa de una eventual segunda vuelta, ya que las encuestas no anticipan un ganador en primera ronda.
Una elección marcada por el legado de Gustavo Petro
La elección presidencial llega al final del mandato de Gustavo Petro, quien no puede aspirar a la reelección. Su gobierno, descrito como un punto de quiebre en un país históricamente gobernado por élites conservadoras, se convirtió en el eje central del debate electoral. Petro deja el poder con una alta popularidad entre los sectores de menores ingresos, después de avances en indicadores como pobreza monetaria, hambre y desempleo, además de la ampliación de programas sociales. Sin embargo, su gestión también estuvo marcada por tensiones con distintas instituciones del Estado.
Juan Camilo Lozano, docente de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional, afirmó que el mandatario tuvo una "posición disruptiva" durante su administración. Según el académico, la oposición "le ha hecho el juego" al presentarlo "como el enemigo". Buena parte de la base política del actual gobierno trasladó su respaldo al senador Iván Cepeda, quien propone mantener las políticas impulsadas durante los últimos cuatro años.
Seguridad y conflicto armado dominan las preocupaciones
Aunque la economía y las políticas sociales forman parte del debate, la seguridad aparece como una de las principales inquietudes de los ciudadanos. La campaña transcurrió en medio de atentados atribuidos a grupos armados, el asesinato de un aspirante presidencial y un ambiente de temor en varias regiones del país. La percepción de inseguridad se refleja en las voces recogidas durante la jornada. María Eugenia Motato, ama de casa de 57 años residente en Suárez, un municipio afectado por la presencia de grupos armados ilegales, expresó su preocupación por el futuro del país: "El próximo presidente qué nos ayude (...) para tener algo de tranquilidad, algo de paz, porque así como están las cosas, estamos muy nerviosos, hay mucho, mucho conflicto". Para garantizar la seguridad de los comicios, el Gobierno desplegó 408.000 integrantes de la fuerza pública en todo el territorio nacional.
Un país dividido entre dos visiones de futuro
En el otro extremo de la contienda aparece Abelardo de la Espriella, quien ha construido su campaña alrededor de un discurso de mano dura contra el crimen y de oposición frontal a la izquierda. Se le describe como una figura antisistema que plantea fortalecer la fuerza pública, construir megacárceles y reducir el tamaño del Estado. La campaña también cuenta con la participación de la senadora Paloma Valencia, quien figura en un tercer escalón dentro de las preferencias electorales.
Las elecciones por ahora avanzan con total normalidad. La expectativa ahora está puesta en los resultados de una jornada que, más allá de elegir un nuevo presidente, servirá para definir si Colombia continúa por la senda política abierta en 2022 o si opta por un cambio de rumbo. El resultado marcará el inicio de una nueva etapa para un país que llega a las urnas dividido entre dos visiones claramente distintas sobre el futuro del Estado, la seguridad y las prioridades sociales.



