La Comisión Primera de la Cámara de Representantes aprobó este martes, en el primero de cuatro debates, un proyecto de ley que busca regular el cannabis de uso recreativo en Colombia. El anuncio lo hizo el congresista Alejandro Ocampo, del Pacto Histórico, quien destacó que la iniciativa vuelve a iniciar su trámite legislativo tras varios intentos fallidos en el Congreso. La propuesta reabre una discusión de alto impacto sobre salud pública, seguridad, impuestos y control estatal.
Regulación del cannabis recreativo vuelve al Congreso colombiano
El proyecto plantea regular el mercado del cannabis de uso recreativo “desde la semilla hasta el producto terminado”, según explicó Ocampo en un video divulgado en redes sociales. Con esta iniciativa se busca establecer reglas para toda la cadena, desde el cultivo hasta la venta final, con el propósito de eliminar parte del consumo de la informalidad y llevarlo a espacios controlados por el Estado.
La propuesta aprobada en primer debate busca que la venta no ocurra en las calles, sino en lugares autorizados. Ocampo afirmó que el objetivo es “alejar la marihuana de las calles para que solamente se pueda vender en lugares donde hay que ingresar con cédula”. Con ello, los ponentes intentan presentar la regulación como una herramienta para limitar el acceso de menores y ordenar un mercado que hoy funciona, en buena medida, por fuera de la legalidad.
El avance legislativo no significa que la regulación ya sea ley. La iniciativa apenas superó el primero de cuatro debates necesarios en el Congreso. Sin embargo, el paso tiene peso político porque revive una discusión que se ha hundido en varias ocasiones. En junio de 2023, la plenaria del Senado rechazó la legalización del uso recreativo de la marihuana en el último debate, la única vez en la que el proyecto ha llegado tan lejos.
¿Qué busca el proyecto sobre cannabis en Colombia?
El cannabis de uso medicinal está permitido en Colombia, pero el uso recreativo ha seguido otro camino. Durante años, los gobiernos han mantenido, legislatura tras legislatura, una política prohibicionista bajo la promesa de acabar con las drogas. Ese contraste marca el centro del debate: mientras una parte del cannabis tiene reconocimiento legal para fines médicos, el consumo adulto recreativo sigue sin una regulación del mercado.
En Colombia, además, desde 1994 se permite portar hasta 20 gramos de marihuana y sembrar hasta 20 matas de autocultivo para consumo personal. Esa realidad jurídica ha abierto una zona gris: el consumo personal tiene ciertos márgenes permitidos, pero no existe un mercado regulado para la venta recreativa. Los ponentes de la iniciativa buscan cerrar esa brecha mediante reglas formales para producción, distribución, comercialización y recaudo.
Ocampo defendió que la regulación permitiría “acabar con la economía ilegal y cobrar impuestos”. Esa es una de las apuestas centrales del proyecto: trasladar recursos que hoy se mueven en circuitos ilegales hacia un sistema con vigilancia estatal. Según el congresista, esos ingresos podrían servir para “ayudar a los habitantes de calle, a los campesinos y a las comunidades indígenas y afrocolombianas que han convivido con esta planta durante muchos años”.
Debate sobre cannabis, juventud e impuestos
El proyecto también alerta en materia de protección social. Ocampo sostuvo que la iniciativa “representa una oportunidad para seguir construyendo una política más responsable y enfocada en la protección de la juventud”, lo que constituye uno de los puntos más sensibles del debate: cómo evitar que una regulación del mercado sea entendida como una puerta abierta al consumo, especialmente entre menores de edad.
En efecto, la tensión política se mantendrá en los próximos debates. Para sus defensores, regular no significa promover el consumo, sino fijar controles donde hoy hay informalidad. Para sus críticos, el riesgo está en normalizar una sustancia cuyo uso recreativo sigue siendo objeto de rechazo en amplios sectores. Esa diferencia ha explicado, en parte, que el proyecto se haya hundido varias veces en el Congreso colombiano.
Por ahora, la aprobación en la Comisión Primera de la Cámara marca un nuevo comienzo, no una decisión definitiva. La iniciativa deberá superar tres debates más para convertirse en ley y, en ese camino, volverán a aparecer las preguntas sobre salud pública, seguridad, recaudo y control de acceso. El Congreso retoma así una discusión que lleva años aplazada: si Colombia debe seguir prohibiendo el mercado recreativo del cannabis o regularlo bajo reglas estatales.



