La revista Coho 220, conocida por su aguda sátira política y su irreverente humor gráfico, dejó una huella imborrable en el periodismo colombiano. Durante años, sus caricaturas y artículos se convirtieron en un termómetro de la realidad nacional, cuestionando al poder y dando voz a las inconformidades sociales.
Un legado de crítica y humor
Fundada en un contexto de tensiones políticas, Coho 220 se destacó por su capacidad de combinar el humor con una profunda crítica social. Sus caricaturistas, verdaderos artistas de la pluma, lograron retratar con ironía los excesos del gobierno, la corrupción y las contradicciones de la sociedad colombiana.
El impacto en la opinión pública
La revista no solo entretenía, sino que también generaba debate. Cada edición era esperada con ansias por lectores que encontraban en sus páginas un espejo de la realidad. Las caricaturas de Coho 220 se compartían en oficinas, cafés y hogares, convirtiéndose en parte del imaginario colectivo.
- Caricaturas memorables: Personajes como el presidente en apuros o el burócrata inepto eran recurrentes.
- Secciones emblemáticas: La página editorial y los chistes de actualidad eran los más leídos.
- Colaboradores destacados: Firmas reconocidas del humor gráfico nacional pasaron por sus páginas.
El fin de una era
Con los cambios en la industria editorial y el auge de los medios digitales, Coho 220 dejó de circular. Sin embargo, su legado perdura en la memoria de quienes vivieron esa época y en la influencia que ejerció sobre generaciones posteriores de caricaturistas.
Hoy, al recordar la revista Coho 220, celebramos no solo su humor, sino también su valentía para decir lo que muchos callaban. Una publicación que, sin duda, marcó un antes y un después en la sátira política colombiana.



