Petro y Cepeda siembran dudas sin pruebas sobre fraude electoral
Petro y Cepeda siembran dudas sin pruebas sobre fraude

Petro y Cepeda siembran dudas sin pruebas sobre fraude electoral

La irresponsabilidad del presidente Gustavo Petro con la democracia colombiana alcanzó un nuevo extremo tras los resultados de la primera vuelta presidencial. En lugar de reconocer los resultados, el mandatario habló sin aportar pruebas de un supuesto fraude de proporciones nunca antes vistas. Luego intervino descaradamente en la contienda electoral atacando la candidatura de Abelardo de la Espriella y favoreciendo al senador Iván Cepeda. Este último también cayó en la trampa de no reconocer los resultados basándose en rumores, para luego rectificar horas después.

La estrategia de la Casa de Nariño ante cualquier derrota parece ser echar la culpa a otros, sin posibilidad de introspección. Esto plantea interrogantes sobre el país que prometen, donde no se respetan las instituciones.

Ataques previos a la Registraduría

La cuenta de X del presidente Petro tiene decenas de publicaciones desde hace meses atacando a la Registraduría. La ha acusado de ser parte de una conspiración, de ocultar información pública y de favorecer a De la Espriella. También gritó “fraude” durante las elecciones legislativas, aunque el escrutinio confirmó el preconteo casi en su totalidad, con diferencias estadísticamente irrelevantes.

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Ahora, ante la sorpresiva votación de la oposición, Petro habló de más de 800.000 cédulas incluidas fraudulentamente en el censo electoral. Las redes sociales afines al Gobierno se llenaron de videos de influenciadores y ciudadanos denunciando formularios E-14 modificados. Sin embargo, la observación internacional independiente certificó que las votaciones se realizaron correctamente, con jurados rápidos y rigurosos, y que la Registraduría cumplió con su deber.

La rectificación tardía de Cepeda

El senador Cepeda también cayó en la tentación de denunciar fraude. En su discurso inicial habló de dudas sobre irregularidades, pero menos de 24 horas después, ante las críticas, rectificó: “Debo decir con claridad que no hemos encontrado evidencia, indicios o irregularidades protuberantes”. Demasiado tarde, pues sus millones de votantes ya quedaron con la sensación equivocada de que hubo fraude. El problema con la ligereza del presidente y del senador es que siembran un veneno que luego no puede recogerse.

Petro hace campaña violando la ley

El mandatario fue mucho más allá. Envalentonado por la tesis del procurador Gregorio Eljach sobre que las cuentas personales son espacios privados, Petro se quitó cualquier máscara de institucionalidad. “Llamo a toda persona demócrata a defender la democracia contra la muerte que se avecina”, escribió, hablando de los tres millones de votos que necesita Cepeda. “Vamos a dar la batalla por la Vida y la Historia libertaria de Colombia. Aquí no se rinde nadie, aquí vamos a ganar, y yo mismo me pondré al frente”, concluyó. Un presidente en campaña política a pesar de que la ley lo prohíbe.

Llamado a la reflexión

Invitamos al oficialismo razonable a reflexionar. ¿No tienen ningún error que reconocer? Si ganó la oposición, ¿fue por fraude y conspiración criminal? ¿Esa será la estrategia de segunda vuelta, vivir en negación? Es momento de expandir la carpa, identificar falencias, hacer un mea culpa y proponer una visión clara del país que no pase por deslegitimar las instituciones. El tiempo se acaba.

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