La inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología emergente a convertirse en un factor determinante que transforma la educación superior, el mercado laboral y la forma en que las organizaciones generan valor. En este contexto, responsables de distintas escuelas de IE University expusieron cómo están adaptando sus programas académicos, metodologías de enseñanza y relación con la industria para responder a un entorno marcado por la automatización, la productividad y la aparición de nuevas competencias profesionales.
Nuevas competencias para una nueva generación de profesionales
Rafif Srour, decano de programas de IE School of Science & Technology, explicó que la educación STEM se ha centrado históricamente en formar especialistas en áreas concretas como ingeniería, informática o matemáticas aplicadas. Sin embargo, la automatización de numerosas tareas técnicas impulsa una revisión de ese modelo. Según detalló, las empresas demandan cada vez más profesionales capaces de comprender la tecnología y relacionarla con las necesidades de la sociedad y las organizaciones. Por ello, la escuela rediseña sus programas para desarrollar perfiles con capacidad de análisis profundo, pensamiento sistémico, construcción de soluciones y visión de futuro.
Srour señaló que la incorporación de la inteligencia artificial en las aulas no implica que todas las asignaturas deban usarla de forma permanente. En materias como matemáticas, estadística o fundamentos analíticos, la universidad limita deliberadamente su uso para evitar que los estudiantes confundan el acceso rápido a respuestas con la adquisición real de conocimientos. En esas asignaturas, el foco está en el razonamiento, la formulación de problemas y el pensamiento crítico. Destacó especialmente la necesidad de desarrollar la "paciencia intelectual", una capacidad cada vez más necesaria en un contexto donde las herramientas digitales permiten obtener información instantánea.
A medida que los estudiantes avanzan, la inteligencia artificial se integra progresivamente en el aprendizaje. La automatización de tareas se complementa con actividades centradas en la validación de resultados, verificación de información y desarrollo del juicio profesional. Otro cambio identificado es la transición desde modelos centrados en la acumulación de información hacia sistemas orientados al desarrollo de capacidades. En lugar de memorizar contenidos, los programas buscan reforzar la interpretación, la evaluación crítica y la toma de decisiones.
El impacto de la IA en la organización del trabajo
El debate sobre el empleo ocupó un lugar destacado. Srour reconoció que la automatización plantea interrogantes sobre las oportunidades profesionales para los recién graduados, especialmente en funciones que tradicionalmente servían como puerta de entrada al mercado laboral. Ante esto, IE está reforzando la colaboración con empresas para acercar la experiencia profesional a los estudiantes antes de que finalicen sus estudios. Entre las iniciativas mencionó programas diseñados conjuntamente con organizaciones de distintos sectores, donde los alumnos participan en proyectos reales y trabajan con profesionales en activo.
Lee Newman, decano de IE Business School, planteó que la inteligencia artificial modifica la estructura tradicional de los equipos de trabajo. Según su visión, las organizaciones evolucionarán hacia modelos basados en "hyperteams", grupos reducidos de personas apoyadas por sistemas de inteligencia artificial que multiplican su capacidad operativa. Newman describió equipos formados por perfiles especializados en creatividad y producto, operaciones, estrategia y relaciones externas, respaldados por asistentes inteligentes. A su juicio, una estructura así podría asumir funciones que antes requerían departamentos completos.
Esta evolución obligará a las instituciones educativas a formar profesionales capaces de colaborar con herramientas de inteligencia artificial y coordinar su trabajo con ellas. Además, destacó el crecimiento de un perfil que definió como "constructor de valor", personas capaces de identificar oportunidades y desarrollar proyectos con el apoyo de tecnologías que reducen las barreras de entrada a numerosas actividades económicas. En este contexto, sostuvo que nunca había existido un entorno tan favorable para emprendedores y profesionales independientes, ya que la capacidad de acceder a análisis, información especializada y procesos automatizados permite que equipos muy reducidos desarrollen actividades que antes exigían estructuras mucho más amplias.
Newman explicó que la formación empresarial debe incorporar tanto el aprendizaje sobre inteligencia artificial como el uso de esta tecnología en los propios procesos educativos. La escuela está integrando asistentes inteligentes en los equipos de trabajo de los estudiantes y explorando nuevas formas de enseñanza apoyadas en sistemas automatizados. Asimismo, defendió la importancia de reforzar competencias humanas como la inteligencia racional, la inteligencia emocional, la comprensión del contexto y la capacidad de influir, persuadir y resolver conflictos.
Derecho, gobernanza y políticas públicas ante la revolución tecnológica
La transformación impulsada por la inteligencia artificial también alcanza al sector jurídico. Soledad Atienza, decana de IE Law School, señaló que la demanda de servicios legales continúa creciendo a nivel global debido al aumento de transacciones económicas, la complejidad regulatoria y la aparición de nuevos conflictos que requieren mediación, arbitraje o litigación. Según explicó, la cuestión central no es si habrá trabajo para los profesionales del derecho, sino quién prestará esos servicios en el futuro. Entre los escenarios posibles mencionó el papel de los grandes despachos internacionales, las firmas locales y los profesionales independientes apoyados por herramientas de inteligencia artificial.
Atienza destacó que la escuela ha optado por facilitar el acceso de estudiantes y profesores a plataformas especializadas de IA jurídica como Harvey y Legora. El objetivo no es solo aprender a usar estas herramientas, sino comprender sus limitaciones, riesgos y las responsabilidades asociadas a su uso. Subrayó que uno de los principales desafíos consiste en equilibrar la utilización de tecnologías capaces de acelerar procesos con la necesidad de preservar el criterio profesional y el pensamiento crítico, especialmente en una profesión vinculada a la defensa del Estado de derecho, las instituciones democráticas y el acceso a la justicia.
Desde la perspectiva de las políticas públicas y la economía, Borja Santos, vicedecano de IE School of Politics, Economics & Global Affairs, afirmó que la inteligencia artificial representa una transformación que afecta simultáneamente a la productividad, el empleo, las relaciones internacionales y la gobernanza global. Destacó que la competencia por el desarrollo de chips, infraestructuras tecnológicas y software se ha convertido en un elemento central de la geopolítica contemporánea. También señaló que la tecnología puede impulsar la productividad y el crecimiento económico en países de renta media y baja.
Para responder a estos desafíos, la escuela ha desarrollado programas especializados en tecnología y asuntos globales, políticas públicas e inteligencia artificial, además de iniciativas de formación para administraciones públicas. Mantiene colaboraciones con organismos internacionales, empresas tecnológicas e instituciones dedicadas a la gobernanza digital. Santos explicó que la inteligencia artificial se incorpora a la metodología docente mediante sistemas que ofrecen orientación personalizada a los estudiantes, funcionando como entrenadores virtuales que ayudan a mejorar competencias mediante preguntas y ejercicios, sin proporcionar directamente las respuestas. Al mismo tiempo, defendió la necesidad de preservar espacios donde los estudiantes deban afrontar desafíos sin apoyo tecnológico, ya que el aprendizaje requiere esfuerzo, error y reflexión, elementos esenciales para desarrollar conocimientos duraderos en un contexto caracterizado por la inmediatez y la automatización.



