Denuncian intento de incendiar el país tras resultados electorales
Denuncian intento de incendiar el país tras elecciones

Quieren incendiar el país

Colombia no puede ser una sucursal del comunismo internacional.

El pasado 31 de mayo, los colombianos acudieron a las urnas para cumplir con su deber y derecho democrático, eligiendo al jefe del poder ejecutivo que gobernará el país durante el período 2026-2030. La participación fue significativa, con cerca de 24 millones de votos, aunque la abstención alcanzó el 42 %, ya que de los 41,4 millones de ciudadanos habilitados, muchos no asistieron a la cita democrática.

Los resultados indican que habrá una segunda vuelta electoral el 21 de junio entre los dos candidatos más votados: el independiente Abelardo de la Espriella, quien supera por casi 700.000 votos a Iván Cepeda, candidato de la izquierda y heredero del progresismo. Las elecciones transcurrieron en calma en todo el territorio, y el resultado brindó tranquilidad tanto a la comunidad nacional como internacional, que mostró satisfacción y respondió favorablemente en el ámbito financiero.

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Sin embargo, el jefe de Gobierno y su candidato han dejado claro que no aceptan los resultados del preconteo electoral. Esto era previsible, ya que el presidente había estado denunciando un posible fraude. Esta actitud podría ser una estrategia para justificar la derrota anticipada y obstaculizar la voluntad democrática de los votantes, a pesar de la campaña ilegal que buscaba asegurar el triunfo de su protegido, quien afirmaba que ganaría en primera vuelta.

Estas declaraciones del jefe de Gobierno y la actitud agresiva de su candidato desde el Salón Rojo son la chispa necesaria para encender el barril de pólvora que requieren los integrantes de la primera línea, los colectivos conformados en estos cuatro años, los grupos narcoterroristas favorecidos por la impunidad, así como las mingas, guardias indígenas, cimarronas y campesinas manipuladas ideológicamente por la izquierda para incendiar el país, posiblemente argumentando un supuesto robo electoral. Esto justificaría la declaración de conmoción interior según el artículo 213 de la Constitución, anulando el calendario electoral y perpetuándose en el poder. Como dice el refrán: piensa mal y acertarás.

Opinión

Democracia colombiana en alto riesgo. Las constelaciones interiores de una generación joven. Unas de cal, otras de arena. El voto por Abelardo. El camino correcto. Ganó la democracia y perdió Petro. No debería ser difícil. Mi voto es por el Tigre.

Algunos analistas señalan que la llegada de la izquierda al gobierno en 2022 demostró el valor de la democracia al aceptar el resultado, pero que esto ha causado un daño profundo al país. Afirman que la izquierda se asomó al gobierno y lo destrozó. Esta ideología no acepta que la reciente votación presidencial envía un mensaje claro de descontento, rechazo y repudio a las políticas progres de los últimos cuatro años, donde se buscó comprar votos con subsidios, nóminas paralelas y huevitos mágicos, entre otras artimañas. Los colombianos se han pronunciado en contra de la polarización promovida desde el Palacio de Nariño, la corrupción gubernamental, la afectación económica, el deterioro de las relaciones internacionales, el detrimento de la salud, la politización de la educación, el menoscabo de la seguridad y el debilitamiento de la Fuerza Pública, pero especialmente contra la brecha de odio impulsada para enfrentar a trabajadores con quienes generan empleo y desarrollo.

Llama la atención el cuadro general de resultados electorales, especialmente en la región suroccidental que abarca Valle del Cauca, Cauca y Nariño, zonas castigadas por la violencia de narcoterroristas, cultivos de coca y asesinatos. Allí, el candidato de izquierda, que se abraza con reconocidos delincuentes de las Farc, obtuvo mayoría, coincidiendo con territorios que las Farc querían dominar para establecer una república independiente durante la Zona de Distensión. ¿Será coincidencia?

Quedan tres semanas para la próxima votación. Los candidatos deben esforzarse por convencer a los electores con propuestas y motivar a los abstencionistas, pero ojalá se juegue limpio, sin regalar pollos encantados ni huevitos mágicos para comprar votos, sin propuestas engañosas ni calumnias, como propuso Guanumen al correr la línea ética.

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Recordemos que paraíso prometido es sinónimo de engaño seguro, como lo hizo la izquierda hace cuatro años. Debemos ser inflexibles: Colombia no puede ser una sucursal del comunismo internacional, como desean los zurdos colombianos que quieren entregar nuestra soberanía a Rusia, China, Irán o sus títeres. Gracias al voto libre, esperamos que la próxima jornada electoral derrote contundentemente al comunismo que nos quieren imponer.