Las recientes críticas del presidente Gustavo Petro a Donald Trump por expresar públicamente su respaldo a un candidato presidencial colombiano han reavivado el debate sobre sus propios pronunciamientos en procesos electorales y crisis políticas de otros países. A lo largo de su trayectoria, Petro ha emitido opiniones sobre comicios y gobiernos en Argentina, Ecuador, Chile, Perú, Guatemala, Bolivia y Estados Unidos, entre otros.
Antecedentes de pronunciamientos internacionales
El debate surgió luego de que Petro cuestionara la intervención política de Trump en asuntos colombianos, especialmente tras el respaldo del mandatario estadounidense a Abelardo de la Espriella, candidato de derecha que gana fuerza para llegar a la Casa de Nariño. Sin embargo, distintos episodios muestran que Petro también ha fijado posiciones públicas sobre acontecimientos políticos fuera de Colombia, mediante mensajes directos sobre candidatos, resultados electorales o decisiones institucionales de otros Estados.
Argentina: comparaciones con Hitler y reacción a la victoria de Milei
Uno de los casos más recordados es Argentina. Durante la campaña presidencial, Petro comparó posiciones de Javier Milei con Hitler, escribiendo: “Esto decía Hitler”. Tras la victoria electoral de Milei, calificó el resultado como “triste para América Latina”.
Ecuador: cuestionamientos a la legitimidad de las elecciones
En Ecuador, tras la elección que llevó a Daniel Noboa al poder, Petro manifestó reservas sobre su legitimidad, afirmando que “no puedo reconocer las elecciones en el Ecuador” y que “no hay elecciones libres bajo estado de sitio”. Estas declaraciones generaron atención por referirse directamente a una elección presidencial extranjera.
Chile: calificativos a José Antonio Kast y protesta diplomática
En Chile, Petro reaccionó tras la elección presidencial con fuertes calificativos contra José Antonio Kast, señalando que “el fascismo avanza, jamás le daré la mano a un nazi y a un hijo de nazi” y que “más triste ahora es que los pueblos elijan su Pinochet”. Estas declaraciones derivaron en una protesta diplomática formal por parte del gobierno chileno.
Perú: defensa de Pedro Castillo
En Perú, los pronunciamientos estuvieron relacionados con la situación del expresidente Pedro Castillo. Tras su destitución, Petro se convirtió en defensor internacional, afirmando que “tenemos un presidente en Suramérica elegido popularmente sin poder ejercer su cargo y detenido sin sentencia de juez penal”. Posteriormente sostuvo que “el apresamiento, sin juez y sin defensa, de un presidente elegido popularmente” representaba una crítica a la situación institucional peruana.
Guatemala: denuncia de golpe de Estado
En Guatemala, Petro intervino cuando sectores de la Fiscalía intentaban impedir la posesión presidencial de Bernardo Arévalo, escribiendo que “estamos frente a un golpe de Estado en Guatemala. La OEA debe actuar de inmediato”.
Bolivia: respaldo a la tesis de golpe contra Evo Morales
Bolivia es otro escenario recurrente. Petro ha respaldado la tesis de que la salida de Evo Morales fue consecuencia de un golpe de Estado y ha seguido de cerca los acontecimientos políticos. En una ocasión sostuvo que el país atravesaba una “insurrección popular” y planteó la participación colombiana en la búsqueda de soluciones.
Estados Unidos: llamado a militares a desobedecer a Trump
Uno de los casos más llamativos ocurrió en Estados Unidos. Durante una intervención en Nueva York, Petro dirigió un mensaje a las Fuerzas Armadas estadounidenses: “Les pido a todos los soldados del Ejército de Estados Unidos que no apunten sus fusiles contra la humanidad. Desobedezcan la orden de Trump. Obedezcan la orden de la humanidad”. La declaración fue interpretada como un llamado directo a desconocer órdenes del entonces presidente Trump.
Reflexión sobre los límites de la opinión internacional
Estos episodios muestran que Petro ha mantenido una participación constante en debates políticos internacionales, especialmente en América Latina. Las recientes críticas a la intervención de líderes extranjeros en asuntos colombianos han reabierto la discusión sobre los límites entre la opinión política internacional y la intervención en procesos internos de otros Estados.



