Las principales potencias occidentales lanzaron este miércoles una advertencia conjunta a Irán, condenando una serie de acciones letales y operaciones encubiertas atribuidas a los servicios de inteligencia iraníes en Europa, Norteamérica y Australia. La declaración fue suscrita por 23 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Chequia, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Letonia, Lituania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Macedonia del Norte, Noruega, Portugal y Suecia.
De acuerdo con el comunicado, los gobiernos firmantes responsabilizan a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), a la Fuerza Quds y al Ministerio de Inteligencia y Seguridad iraníes de orquestar ataques, complots y otros actos hostiles en territorio occidental. El escrito detalla que los blancos de estas operaciones han sido disidentes iraníes, periodistas, comunidades judías y ciudadanos vinculados a intereses israelíes y estadounidenses.
Las autoridades occidentales señalaron que la relación entre los servicios de inteligencia iraníes y redes criminales internacionales “es de larga data”. En el texto, los gobiernos calificaron de deplorable el uso de grupos criminales como intermediarios para la ejecución de amenazas, secuestros o asesinatos dirigidos a opositores y minorías.
El documento también repudió una reciente campaña de atentados en Europa contra comunidades judías, periodistas iraníes y objetivos estadounidenses. Estos hechos fueron reivindicados por el grupo Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya, con respaldo logístico de intermediarios asociados al régimen de Teherán.
“Cualquier intento de asesinar, secuestrar, hostigar, intimidar o atacar personas en nuestro suelo constituye una violación a la soberanía nacional y las normas internacionales”, señala la declaración conjunta. Los gobiernos exhortaron a la República Islámica de Irán a detener de inmediato estas actividades y reconocieron los esfuerzos de los países afectados por contrarrestar la amenaza.
La declaración concluyó con el compromiso de los firmantes de coordinar medidas adicionales para frenar “cualquier acción hostil” proveniente de la inteligencia iraní, reforzando la cooperación en materia de seguridad y protección de sus ciudadanos.



