Jerusalén, 4 jun (EFE).- El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, defendió este jueves el acuerdo de alto el fuego con Líbano, mediado por Estados Unidos, como un "logro en el terreno y en el plano político", en medio de críticas internas, incluso dentro del propio Gobierno israelí.
"La declaración de principios de ayer entre Israel y el gobierno libanés en Washington (...) es un reflejo de la realidad que hemos creado hasta ahora en el Líbano. Una realidad que puede conducir a un acuerdo de paz con el Estado libanés", afirmó el ministro en un comunicado oficial.
El acuerdo, alcanzado esta madrugada con mediación estadounidense, prevé una tregua condicionada al cese de los ataques del grupo armado chií Hizbulá, su retirada del sur del Líbano y la creación de "zonas piloto" bajo control del Ejército libanés. Además, se ha programado una nueva ronda de contactos para el 22 de junio.
Katz sostuvo que el texto contempla la permanencia "por el momento" de las tropas israelíes en el sur del Líbano, así como la continuidad de "acciones" contra infraestructuras de Hizbulá y la libertad de respuesta israelí ante ataques del grupo armado.
Rechazo de sectores ultraderechistas
El anuncio ha sido rechazado por el ministro de Seguridad Nacional, el colono ultraderechista Itamar Ben Gvir, quien calificó el alto el fuego como un "grave error" y una "fantasía" en un mensaje publicado en sus canales oficiales.
"En la práctica Hizbulá solo se fortalecerá, y en lugar de derrotarlo, Israel está aceptando su mera existencia", afirmó Ben Gvir. Además, pidió someter la decisión a votación en el gabinete y criticó al primer ministro, Benjamín Netanyahu, por no haber rechazado el plan ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En la misma línea crítica, el líder del partido opositor de extrema derecha Yisrael Beitenu, Avigdor Lieberman, insistió en que el alto el fuego es "solo otro tiempo muerto para Hizbulá" para reorganizarse y reconstruir su fuerza.
Postura matizada de la oposición
Por otro lado, Benny Gantz, quien encabeza la formación de la oposición Azul y Blanco, adoptó una posición más matizada. El político centroderechista afirmó en su cuenta de X que el acuerdo podría suponer un "avance diplomático importante", aunque advirtió que su valor dependerá de su cumplimiento efectivo sobre el terreno.
Las delegaciones diplomáticas, encabezadas por los embajadores de sus respectivos países en EE. UU. —Yechiel Leiter por la parte israelí y Nada Hamadeh por la libanesa—, se reunieron este martes y miércoles en la sede del Departamento de Estado estadounidense, en la que supuso la cuarta ronda de negociaciones de paz que mantienen este año.
Los contactos han servido hasta ahora para aprobar y extender progresivamente un alto el fuego que, sin embargo, se ha visto infringido por ataques mortales de Israel a diario y la intensificación de su invasión en el sur del Líbano, en respuesta, según sus representantes, al lanzamiento de proyectiles de Hizbulá.



