La estética 'buchona' pierde fuerza en Culiacán: nuevos referentes culturales y deportivos
Estética 'buchona' pierde fuerza en Culiacán

La imagen de la mujer 'buchona', definida en el Diccionario del Español de México como aquella de aspecto voluptuoso que viste ropa entallada, se maquilla en exceso, usa joyas extravagantes, tacones altos y cabello y uñas largas, ha sido durante años un símbolo ampliamente reconocible en Sinaloa. Sin embargo, esta estética comienza a perder fuerza en Culiacán, donde cada vez más mujeres se alejan de esos estándares, mientras se consolidan proyectos culturales, artísticos y deportivos que buscan ofrecer nuevos referentes a niños y jóvenes en una ciudad históricamente atravesada por la narcocultura.

Cambios en las preferencias estéticas

El cambio se observa principalmente en las preferencias estéticas. De acuerdo con especialistas del sector salud consultados por medios locales, se ha registrado una disminución en la demanda de procedimientos asociados a la imagen corporal que durante años se vinculó con la estética 'buchona'. Este desplazamiento no ocurre de forma aislada, sino que se enmarca en un contexto de transformación social más amplio.

Iniciativas culturales y artísticas

En paralelo, organizaciones civiles, artistas y promotores comunitarios han impulsado iniciativas enfocadas en modificar el entorno social y cultural en colonias de alta vulnerabilidad de la capital sinaloense. Uno de los proyectos más representativos es el taller musical “La paz es posible”, impulsado en escuelas públicas de Culiacán por el rapero Bony Gálvez. Esta iniciativa utiliza la música como herramienta de expresión para niños y adolescentes, con el objetivo de alejarlos de narrativas asociadas a la violencia. Según los promotores, el trabajo en aulas busca generar alternativas frente a entornos donde la narcocultura tuvo una fuerte presencia simbólica y social durante años.

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Además, algunos músicos locales han comenzado a modificar sus repertorios. Agrupaciones que anteriormente interpretaban narcocorridos han optado por regresar a estilos tradicionales del regional mexicano o por incorporar letras con temáticas distintas, aunque en algunos casos persiste la demanda del público por los temas más conocidos.

Intervención del espacio público

El cambio también se expresa en el espacio público. Desde 2024, colectivos ciudadanos y artistas han intervenido colonias de la ciudad mediante el proyecto “Vamos pintando”, que ha impulsado la elaboración de miles de murales con mensajes de paz, identidad comunitaria y convivencia social. Estas intervenciones se concentran en zonas con altos índices de violencia y buscan, según sus organizadores, recuperar el sentido de pertenencia y ofrecer una narrativa distinta sobre la ciudad.

Deporte como alternativa

A estas acciones se suman proyectos deportivos en colonias periféricas de Culiacán, donde disciplinas como el boxeo se han convertido en alternativas de formación para niños y adolescentes. Los impulsores de estas iniciativas sostienen que el deporte funciona como una vía de contención social y una oportunidad de desarrollo comunitario en zonas donde históricamente han faltado opciones recreativas.

Moda 'buchona' a la baja

Uno de los cambios más visibles no está en los talleres ni en los murales, sino en el consumo. La llamada moda 'buchona', asociada durante años a prendas entalladas, cinturones con hebillas grandes, ropa llamativa y accesorios ostentosos, ha perdido fuerza en el mercado local. De acuerdo con la Unión de Comerciantes del Centro de Culiacán, este tipo de productos ha registrado una caída significativa en su demanda. El fenómeno ha llevado a comerciantes a retirar mercancía vinculada directa o indirectamente con esa estética, en un contexto donde también influyen factores de seguridad y la intención de evitar referencias asociadas con grupos delictivos.

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La disminución en el consumo de estos artículos se suma a otros indicadores que apuntan a un cambio cultural más amplio en la capital sinaloense. Mientras nuevas generaciones adoptan referentes distintos en lo estético, lo artístico y lo social, los símbolos que durante años estuvieron asociados a la narcocultura comienzan a perder presencia en la vida cotidiana de Culiacán. Comerciantes y promotores coinciden en una señal que, hace apenas unos años, parecía improbable: la estética ligada al narco ya no tiene el mismo peso ni el mismo atractivo comercial que tuvo durante décadas.