Visitar dos continentes en un mismo viaje parece una locura, pero en Turquía es posible. Este país, único en el mundo con territorio en Europa y Asia, ofrece una experiencia gastronómica inolvidable que comienza en el aire, a bordo de un Airbus A350-900 de Turkish Airlines.
En clase Business, un chef explica el menú con ingredientes turcos como higos secos de Aydin, queso Ezine de Çanakkale y panal de abejas de Erzincan. El té de Rize, región del Mar Negro que produce más del 90% del té del país, está siempre presente.
Rize: el corazón del té turco
Rize, primer destino tras aterrizar en Estambul, recibe con una torre de control en forma de taza de té. Su clima lluvioso y húmedo es ideal para el cultivo del té, bebida que los turcos consumen en promedio 1,2 litros al día, el mayor del mundo. El paisaje, con carreteras curvas y cultivos en laderas, recuerda al Eje Cafetero colombiano, aunque las hojas amarillas del té y las mezquitas en las montañas marcan la diferencia.
Nihat Bayrak, guía local, explica que el 99% de la población es musulmana, lo que justifica la abundancia de mezquitas. Además del té, Rize ofrece el muhlama, un plato similar a una fondue elaborado con queso Kolot, mantequilla, harina de maíz y agua. En el restaurante Nalia, los dulces como el Pepeçura Tatlisi (pudín de uva fermentada) y el Nalia Misir Tatlisi (postre de maíz) son imperdibles.
Trabzon: sabores del Mar Negro
En Trabzon, el restaurante Bordo Mavi sirve anchoas fritas, camarones y aperitivos como berenjena asada y humus. El desayuno en el Novotel Trabzon incluye quesos variados y panal de abejas. Desde allí se visita el monasterio de Sümela, un impresionante complejo ortodoxo griego construido sobre un abismo.
Dos restaurantes destacan: Cemilusta, por sus albóndigas, y Terminal Pide, donde se prueba el pide, una especie de pizza ovalada con carne, queso y vegetales.
Estambul: entre Europa y Asia
De regreso a Estambul, la ciudad se divide entre Europa y Asia. La parte europea alberga la Mezquita Azul, con su gran domo y seis minaretes. Un recorrido en barco por el Bósforo permite comprender la ubicación única de la ciudad. Desde el restaurante Biz Istanbul, al atardecer, se disfrutan vistas del Bósforo mientras se degustan platos como lakerda (pez bonito curado) y baklava de pistacho.
Turquía es un país donde la gastronomía es parte esencial de la cultura. Cada bocado cuenta una historia, y cada plato es una invitación a explorar siglos de tradición. Desde el té de Rize hasta el baklava de Estambul, este viaje es un festín para los sentidos.



