España y seis socios europeos han manifestado su rechazo a rebajar las exigencias de emisiones de CO2 para los vehículos, argumentando que ello debilitaría las inversiones realizadas en la transición hacia el vehículo eléctrico. Los países firmantes son Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia, quienes presentaron un documento de reflexión conjunto este lunes.
Defensa del marco regulatorio actual
En el documento, los siete países sostienen que "socavar la integridad y la previsibilidad de este marco regulador sería un error estratégico en un momento en el que las inversiones pasadas están dando resultados significativos y en el que los progresos deben ir más allá". La postura surge en el contexto del debate sobre la propuesta de la Comisión Europea para revisar las normas de CO2 de automóviles y furgonetas.
Propuesta de la Comisión Europea
La Comisión Europea planteó sustituir desde 2035 el actual objetivo del 100% de reducción de emisiones por uno del 90%, con el 10% restante compensable mediante acero bajo en carbono producido en la UE, combustibles sintéticos o biocombustibles. Esta propuesta suavizaría el veto de facto a las ventas de coches nuevos con motor de combustión a partir de 2035, modificando el planteamiento anterior acordado en 2023.
Flexibilidades condicionadas
España y sus socios admiten que puede haber flexibilidades para los fabricantes, pero reclaman que sean "estrictamente limitadas, condicionadas y cuidadosamente diseñadas" para no diluir la señal de inversión hacia la electrificación ni ralentizar la transición industrial de la cadena automovilística europea. También defienden reforzar las condiciones que faciliten el despegue del vehículo eléctrico, como el despliegue de puntos de recarga, los incentivos a la demanda y el desarrollo del mercado de segunda mano.
Rechazo a cambios no basados en la ciencia
Los siete países rechazan cambios que no estén basados en la ciencia y que puedan debilitar la electrificación, como congelar el cálculo favorable a los híbridos enchufables. Recuerdan que la Comisión ha concluido, a partir de datos reales de un millón de vehículos, que estos coches emiten 3,5 veces más CO2 que lo reflejado en sus datos de homologación.
Combustibles renovables
Advierten contra ampliar el papel de los combustibles renovables y neutros en carbono dentro de las normas de CO2 para coches, al considerar que persisten incertidumbres sobre su trazabilidad, certificación, riesgo de doble contabilización y emisiones indirectas. Estos combustibles deben reservarse prioritariamente para sectores difíciles de electrificar, como la aviación y el transporte marítimo, y para descarbonizar la flota ya existente.
Competitividad y empleo
Los siete Estados miembros concluyen que preservar una senda "clara y ambiciosa" hacia la electrificación es esencial para reforzar la competitividad de la industria automovilística europea, lograr precios más asequibles para los ciudadanos y reducir la dependencia energética de la UE. En particular, apoyan atraer inversiones para construir una base industrial europea sólida en torno al vehículo eléctrico, las baterías y los componentes críticos, así como preservar el empleo industrial en Europa.



