Antoni Gaudí: genio arquitectónico rumbo a la beatificación en Barcelona
Antoni Gaudí: genio arquitectónico rumbo a la beatificación

Antoni Gaudí fue un arquitecto extraordinario, creador de iconos de la Barcelona turística como la Sagrada Familia o el Park Güell, pero también un ferviente católico cada vez más cerca de la beatificación que un día soñaron un grupo de admiradores de la capital catalana.

Cinco millones de personas accedieron el año pasado con entrada a la basílica de la Sagrada Familia, el monumento de pago más visitado de España. Y el resto de obras principales de Gaudí también figuran entre las más solicitadas de la ciudad.

Un genio que llegaba a la piel de la gente

“Era un genio”, define Xavier Villanueva, arquitecto director en la colorida Casa Batlló, que en 2024 recibió casi dos millones de visitantes. “Sabía llegar a la piel de la gente. Entrar en una obra de Gaudí nunca te dejará indiferente”, dijo.

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Dedicado por entonces a su gran creación, la Sagrada Familia, Gaudí falleció el 10 de junio de 1926 a los 73 años, días después de ser atropellado por un tranvía cuando se dirigía a orar a una iglesia.

Justo un siglo después, el papa León XIV celebrará el próximo miércoles una misa en la monumental basílica que lleva más de 140 años en construcción, en un nuevo reconocimiento al arquitecto modernista, proclamado el año pasado “venerable” por el Vaticano, el paso previo a la beatificación.

Rezos a Gaudí

Nacido en 1852 en una familia católica de caldereros del sur de Cataluña, Gaudí se convirtió en uno de los arquitectos más cotizados de la Barcelona de la época. Destacados burgueses y empresarios no tardaron en encargarle proyectos a aquel joven temperamental y con gusto por la naturaleza que ya había llamado la atención en la universidad.

Pero una serie de fallecimientos de allegados -en una familia ya muy golpeada por muertes prematuras- llevaron a este arquitecto conocido por su compromiso con el trabajo, la fe y el catalanismo a realizar un ayuno extremo en 1894.

“No es que Gaudí fuera un ‘bon vivant’, pero vivía interiormente todavía ligado a cosas tan humanas como son la vanidad, la ambición. Y entonces, en ese momento, él empieza (...) a poner su yo después de Dios”, explica Armand Puig Tàrrech, sacerdote y teólogo que participó en el documento de 1.700 páginas entregado en el Vaticano para solicitar su beatificación.

Su fe salió reforzada de aquella crisis y, a partir de entonces, Gaudí apostó por un estilo de vida austero, casi místico, en el que algunos seguidores creyeron reconocer el proceder de un santo.

“Si ves su trayectoria, ves que es un hombre de Dios”, indica José Manuel Almuzara, que en 1992 fundó la Asociación Pro-Beatificación Antoni Gaudí. Desde entonces se dedica a difundir la vida y la obra del arquitecto, así como a recabar testimonios de personas que afirman haber recurrido a él en momentos de dificultad.

Actualmente la comisión médica del Vaticano estudia la curación de un niño enfermo cuya familia invocó al creador catalán como posible milagro, necesario para proclamarle beato.

“Nuestra misión no era tener socios, sino tener personas que rezaran a Gaudí (...), que descubrieran a Gaudí: no solamente el arquitecto genial, sino un cristiano con virtudes”, explica Almuzara.

El 'milagro' de Gaudí

Con un mal genio que nunca consiguió domar, Gaudí, que siempre fue soltero, detestaba a los aduladores e incluso rehusaba posar para las fotografías, según explican sus biógrafos. Un enorme contraste con los millones de personas que visitan cada año sus obras, y que convirtieron su nombre en un lucrativo reclamo del turismo de masas en Barcelona.

“Cuando hay una marca siempre hay usos oficiales y luego usos no oficiales que quieren aprovecharla. Y (...) también genera mucha distorsión”, alerta Galdric Santana, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña y comisario del Año Gaudí.

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La visita del papa León XIV el próximo 10 de junio, cuando se cumpla el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, volverá a centrar la atención en la Sagrada Familia, la obra más emblemática del arquitecto catalán. Ese día, el papa bendecirá la torre de Jesucristo, que con sus 172,5 metros de altura convirtió recientemente al templo barcelonés en la iglesia más alta del mundo. La ceremonia supondrá un nuevo reconocimiento a Gaudí, declarado venerable por el Vaticano en 2024 y cada vez más cerca de la beatificación.

El acto se enmarca además en los homenajes por los cien años de su fallecimiento. Para el historiador británico Gijs van Hensbergen, autor de una destacada biografía del arquitecto, el mayor ‘milagro’ de Gaudí fue levantar un edificio que sigue fascinando y atrayendo a millones.