Madrid, 2 jun (EFE).- La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha señalado que "no hay una correlación clara y directa" entre la aparición de El Niño y determinadas condiciones atmosféricas en la península ibérica. Además, considera que es "poco probable" que este fenómeno tenga una influencia significativa en España.
¿Qué es El Niño?
En un hilo publicado en su cuenta oficial de X, la Aemet explica que El Niño es "un fenómeno por el cual las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial sufren un calentamiento mayor del habitual al debilitarse los vientos alisios", lo que acaba modificando los patrones atmosféricos a escala global. Se trata de una de las fases de un fenómeno más complejo llamado ENSO (El Niño-Oscilación Sur) y sus efectos pueden sentirse en regiones muy alejadas del océano Pacífico.
Posibles efectos en otoño e invierno
Aunque algunos estudios sí apuntan a una posible relación entre episodios de El Niño y finales de otoño o comienzos de invierno más lluviosos en España, la Aemet precisa que esta asociación no siempre se cumple. Por lo tanto, no se puede establecer una conexión directa y consistente.
Perspectivas para el verano
Respecto al verano, la agencia considera "poco probable" que El Niño tenga una influencia significativa sobre las temperaturas en España, ya que el fenómeno se encontraría aún en fase inicial. Independientemente de su evolución, el escenario más probable para el trimestre comprendido entre junio y agosto sigue siendo el de temperaturas superiores a lo normal y una posible mayor frecuencia de tormentas.
Impacto global y limitado en España
La Aemet concluye que, aunque El Niño puede tener "consecuencias devastadoras en muchas zonas" del planeta, su impacto en España suele ser más limitado. Sin embargo, advierte que sus efectos pueden verse "reforzados" por el calentamiento global, lo que podría aumentar la intensidad de algunos fenómenos atmosféricos.
En resumen, la agencia meteorológica española descarta un vínculo directo entre El Niño y el clima en la península, aunque no se pueden descartar posibles influencias indirectas, especialmente en combinación con el cambio climático.



