El arresto en Arizona del activista y creador de contenido colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido en redes sociales como Beto Coral, continúa escalando en la arena diplomática y ya provocó un agrio choque en plataformas digitales entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el senador estadounidense Bernie Moreno.
La pelea la encendió el senador republicano
El senador republicano, de origen colombiano y una de las fichas clave de la derecha en el Congreso de los Estados Unidos, encendió la controversia. El miércoles, el congresista validó públicamente los señalamientos de sectores que acusaban a Coral de cruzar la línea entre el activismo y la interferencia política indebida dentro de territorio norteamericano.
“No puedes venir a los Estados Unidos, reclamar asilo y luego actuar como un agente extranjero de ese mismo gobierno mientras, simultáneamente, socavas nuestra política exterior. ¡Ten una buena vida de regreso en Colombia, Beto!”, sentenció el congresista estadounidense a través de su cuenta de X. Moreno respaldó la tesis de que el asilo político, que amparaba a Coral en Phoenix desde su exilio por amenazas asociadas a la investigación del asesinato de su padre, el capitán de la Policía Humberto Coral, perdería validez si el beneficiario interviene activamente en campañas y manifestaciones políticas extranjeras en suelo estadounidense. La semana pasada, Coral protestó en Miami contra el candidato presidencial Abelardo de la Espriella.
¿Qué significa ser un “agente extranjero” en EE. UU.?
Ante la confusión generada en las redes sociales por el término utilizado por el senador republicano, analistas internacionales salieron a precisar el alcance de sus palabras. El periodista Juan Camilo Merlano aclaró que el calificativo de “agente extranjero” (foreign agent, en inglés) empleado por Moreno no debe confundirse con una acusación de espionaje tradicional.
De acuerdo con Merlano, esta denominación responde a una categoría estrictamente legal dentro del sistema jurídico de los Estados Unidos administrada por el Departamento de Justicia. Bajo esta normativa, conocida como la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, por sus siglas en inglés), los consultores, lobbistas o representantes políticos que realicen actividades en favor de los intereses de un gobierno extranjero en suelo estadounidense están obligados a registrarse formalmente.
Lo que sugieren los sectores republicanos es que Beto Coral venía actuando políticamente en favor de la administración Petro sin la debida notificación oficial, lo cual constituye una falta legal y un argumento que choca directamente con las condiciones de su estatus de asilo.
Petro defiende a Beto Coral
La reacción desde la Casa de Nariño no se hizo esperar. A través de una extensa réplica, el presidente Petro confrontó directamente al congresista Moreno, elevando el tono frente a lo que considera una vulneración de derechos fundamentales y un acto de censura contra un periodista independiente.
“El señor Beto Coral no es espía, nosotros no espiamos países extranjeros, el señor Beto Coral es un periodista que no piensa como usted, Bernie Moreno”, manifestó el mandatario, quien además le reclamó a Moreno su postura considerando sus raíces hispanas.
“Eso no es de gente que piense en democracia, sino de simples odiadores de las y los colombianos por racismo, que usted no debería sentir porque proviene de Colombia así haya jurado lealtad por encima de todo a los EE. UU.”, dijo. Petro también aprovechó el mensaje para reivindicar el legado familiar de Coral, recordando que su padre entregó la vida en el Bloque de Búsqueda para capturar a Pablo Escobar, y lanzó una dura advertencia institucional al senador Moreno. “Es veedor internacional y si se expresa contra los colombianos en el exterior, tomaré mis decisiones”, sentenció Petro. “Ahora si se indulta narcotraficantes y se expulsa a los que lucharon contra el narcotráfico, allá ustedes”, recriminó Petro.
Washington no ha esclarecido todos los detalles del caso de Coral, el cual eleva la tensión a días de las elecciones. Mientras tanto, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) remitió una carta al embajador de Colombia en EE. UU., Daniel García-Peña Jaramillo, en la que le manifiesta su preocupación.
El organismo internacional advirtió que ha seguido el caso de Coral desde 2020 por amenazas de muerte e intimidación, recalcando que una eventual deportación forzada a Colombia implicaría un significativo riesgo de daño para su integridad.
Por eso, WOLA instó formalmente a la Cancillería colombiana a enviar representantes al centro de reclusión para garantizar el debido proceso del activista y exigió que se indague formalmente ante el Departamento de Estado norteamericano si la orden de arresto provino de dicha oficina y bajo qué fundamentos.



