Presión de EE. UU. acelera salida de multinacionales de Cuba
Presión de EE. UU. acelera salida de multinacionales de Cuba

La presión de Estados Unidos ha desencadenado una rápida salida de multinacionales de Cuba, afectando sectores clave como el turismo, el transporte marítimo y la minería. A solo tres días de que venza el plazo fijado por Washington para que las empresas extranjeras rompan lazos con el conglomerado estatal-militar Grupo de Administración de Empresas S.A. (Gaesa), varias compañías ya han comenzado a retirarse o a reducir significativamente sus operaciones en la isla.

Endurecimiento de sanciones

La nueva ofensiva estadounidense se originó en una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 1 de mayo. En el documento, Trump reiteró que Cuba representa una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos y reforzó las medidas contra la isla. La administración también intensificó la presión sobre Gaesa, uno de los principales conglomerados económicos del país, vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas.

Como consecuencia, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, estableció el próximo viernes como fecha límite para que las compañías extranjeras que mantienen negocios con Gaesa modifiquen sus operaciones o se expongan a sanciones. Entre las posibles consecuencias figuran restricciones para acceder al sistema financiero internacional, dificultades para realizar transacciones, limitaciones en las relaciones bancarias y eventuales congelamientos de activos.

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Hoteleras internacionales reducen su presencia

Las primeras señales de ajuste ya son visibles en el sector turístico, uno de los pilares de la economía cubana. Fuentes cercanas al sector confirmaron que la cadena española Iberostar dejó de administrar 12 hoteles que operaba en asociación con Gaesa. No obstante, la compañía continuará gestionando otras seis instalaciones que pertenecen al Ministerio de Turismo de Cuba. La empresa, con sede en Palma de Mallorca, no respondió a las consultas realizadas sobre esta decisión.

El repliegue no se limita a Iberostar. La cadena canadiense Blue Diamond informó que pondrá fin a sus operaciones en Cuba debido a la situación actual del sector, en un contexto marcado por la creciente presión de Washington. Al mismo tiempo, fuentes consultadas por AFP señalaron que la española Meliá y el grupo asiático Archipiélago International también estudian reducir su presencia o incluso abandonar la isla.

En el caso de Meliá, una de las compañías hoteleras extranjeras con mayor presencia en Cuba, la reducción podría afectar hasta 14 de los 35 hoteles que actualmente administra. Tanto Iberostar como Meliá fueron pioneras entre las cadenas españolas que llegaron al país tras la apertura al turismo internacional impulsada por La Habana luego de la caída del bloque soviético, un proceso que buscaba generar ingresos en medio de una profunda crisis económica.

Navieras y mineras también sienten el impacto

La presión ejercida por Estados Unidos no se limita al turismo. A mediados de mayo, dos importantes navieras europeas, la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, suspendieron temporalmente las entregas y nuevos envíos de contenedores de mercancías con destino a Cuba. La decisión añade nuevos desafíos para el abastecimiento y el comercio exterior de la isla en un momento de elevada fragilidad económica.

El sector minero también comenzó a registrar estos movimientos. La canadiense Sherritt anunció que abandonaría sus operaciones en Cuba, convirtiéndose en la primera empresa extranjera en tomar esa decisión tras las nuevas medidas estadounidenses. La compañía desarrollaba actividades de extracción de níquel y cobalto en el país desde la década de 1990 a través de una empresa mixta denominada General Nickel Company S.A.

Gaesa, el conglomerado en el centro de la disputa

El endurecimiento de las sanciones tiene como principal objetivo a Gaesa. Hace dos semanas, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó a los líderes cubanos de robo y corrupción a través de ese conglomerado. Rubio recordó que la organización fue fundada por el expresidente Raúl Castro, quien actualmente enfrenta procesos ante la justicia estadounidense.

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Según datos citados por el Departamento de Estado, Gaesa posee activos valorados en 18.000 millones de dólares y controla hasta el 70 por ciento de la economía cubana. Desde Cuba, sin embargo, las autoridades rechazaron las acusaciones y defendieron el papel que desempeña el conglomerado. El gobierno afirmó que Gaesa “no es una estructura opaca, ni paralela al Estado cubano” y sostuvo que ha sido una herramienta creada para enfrentar el embargo estadounidense vigente desde 1962 y generar divisas para sostener la economía nacional.

Mientras se acerca el vencimiento del plazo fijado por la OFAC, crece la incertidumbre sobre el alcance de las nuevas sanciones. Para el economista y consultor cubano Daniel Torralbas, las consecuencias ya son evidentes. El experto afirmó que el impacto de la salida de estas compañías internacionales es “devastador”.