Hablar de déficit fiscal puede sonar a noticia vieja. De hecho, mirándolo desde una perspectiva, ni siquiera es noticia: prácticamente todos los Estados viven al debe, equilibrando deuda, inversión e ingresos.
El equilibrio perdido
El problema surge cuando esas tres variables dejan de existir en una cierta armonía, especialmente la deuda y los ingresos. Entonces comienza a gestarse una larga cadena de problemas tan silenciosos como de gran envergadura.
Esto es como ver un portaaviones moverse en la distancia: en la superficie todo parece normal, pero bajo el agua las corrientes pueden estar cambiando peligrosamente. Así lo explica Santiago La Rotta, quien analiza las implicaciones del déficit fiscal en Colombia.
Consecuencias del desequilibrio
Cuando la deuda y los ingresos no se alinean, se desencadenan efectos que afectan desde el crecimiento económico hasta las elecciones de 2026. El Marco Fiscal de Mediano Plazo es una herramienta clave para anticipar estos desajustes, pero su efectividad depende de la disciplina fiscal.
El déficit fiscal no es un problema nuevo, pero su persistencia y la falta de ajustes oportunos pueden llevar a una crisis de confianza que impacte el PIB y el empleo. Por eso, es crucial monitorear las variables que sostienen la economía colombiana.



