Mohammad Anis dormía en su casa cuando un vecino lo llamó para alertarlo de que el hotel de su barrio estaba en llamas. Eran poco después de las ocho de la mañana. Al llegar al edificio, ubicado cerca de uno de los hospitales más grandes del sur de Nueva Delhi, se encontró con una escena grotesca: decenas de huéspedes atrapados intentaban romper las ventanas con cacerolas y utensilios de cocina, desesperados por salir.
El heroico rescate de los vecinos
"Rompimos los vidrios subiendo por el edificio de al lado. Un hombre saltó desde el primer piso sin ningún tipo de apoyo. Yo le grité: '¡Date la vuelta antes de bajar!'. Cuando el hombre saltó, saltó y ya", relató Anis a EFE. Mientras un grupo forzaba los accesos desde las alturas, en la calle se organizaba el resto del vecindario al escuchar los gritos de las cerca de 50 personas que estaban dentro del "Bed and Breakfast" Flourish Stay.
"La gente que estaba dentro del hotel, los que estaban atrapados, todos gritaban. Cuando escuchamos sus voces salimos y vimos que todo estaba en llamas. La gente de nuestra zona ayudó muchísimo", explicó a EFE Shivani, otra vecina de 17 años.
Colchones como salvación
La suerte oculta tras la tragedia tomó la forma de un comercio local. Frente al hotel había una tienda de colchones que se convirtió en el símbolo de salvación para los pisos superiores. "Justo enfrente del hotel hay una tienda de colchones. Entre todos, los extendimos para que la gente que cayera desde arriba no se hiciera daño. Mientras los ponían, unas seis o siete personas lograron bajar. Los demás que cayeron desde arriba fallecieron", relató Shivani.
Las paredes de Malviya Nagar, un conocido barrio del acomodado sur de la capital india, presenciaron otra escena insólita: dos ciudadanos de origen nigeriano se impregnaron de agua y se acostaron contra el suelo ante la columna de fuego. Uno de ellos quedó inconsciente, pero gracias a que estaba "con la cara contra el suelo y todo mojado", los vecinos lo rescataron a tiempo. "Salió ileso, caminando por su propio pie", relataron a EFE.
La negligencia del hotel
En total, la cadena humana de vecinos logró rescatar a unas 40 personas con vida antes de que las autoridades asumieran el control, según Anis. Sin embargo, la ayuda de los vecinos chocó con las negligencias del hotel, que operaba de manera ilegal y convirtió su interior en una ratonera. Las investigaciones preliminares de los Servicios de Bomberos de Delhi señalan que el fuego provocó un fallo en el suministro eléctrico que bloqueó las puertas automáticas, sellando por completo las salidas. El hotel, que solo tenía licencia para seis habitaciones, albergaba alrededor de 25 estancias.
"Rompimos la persiana metálica, esta de aquí, la de abajo del sótano. De ahí sacamos a cinco personas", relató Anis. "Pero los que estaban dentro del sótano, que estaba cerrado... todos fueron declarados muertos", lamentó. "Nos tomó entre tres y cuatro horas sacar a las personas. La mayoría ya estaban muertas. Principalmente eran extranjeros, algunos de Iraq, otros de Afganistán y también algunos de Nigeria", añadió Tauseef Khan.
Indignación por la tardanza de emergencias
Además del dolor, en las palabras de la vecina Ashiya Mohammad pesa la indignación colectiva por la tardanza de los servicios de emergencia, que según denunció tardaron más de una hora en acudir. "Todos los muchachos de nuestro barrio ayudaron a salvar a todos. En ese momento no llegó ningún camión de bomberos, ni vino la policía; no vino nadie durante una hora o hora y media. La policía también llegó al final, a lo último", protestó Mohammad.
La mujer, que presenció la desesperación en las aceras, relató: "Sí. Mucha gente intentó salir. Pero, pobrecitos, ¿a quiénes iban a sacar? Dos mujeres saltaron desde arriba, madre e hija, y sufrieron fracturas muy graves. Luego, a un pobre hombre de allá, que era africano, lo hicieron saltar por el otro lado".
Investigación penal
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades de Nueva Delhi han iniciado una investigación penal por negligencia criminal y homicidio culposo contra los propietarios del establecimiento, imputados por modificar ilegalmente el edificio y bloquear las salidas de emergencia de una tragedia que ya se cobra 21 vidas.



