Pekín, 10 jun (EFE).- Una formación de buques de la Guardia Costera de China (CCG) patrulló este miércoles aguas que Pekín reivindica en torno a las islas Diaoyu, administradas por Japón como Senkaku, en medio de tensiones regionales tras el anuncio de negociaciones entre Tokio y Manila sobre sus zonas económicas exclusivas al este de Taiwán.
Patrulla en aguas territoriales
En un breve comunicado publicado en su cuenta oficial de la red social WeChat, la Guardia Costera indicó que la flotilla había realizado este 10 de junio una patrulla en las "aguas territoriales de las Diaoyu". "Se trata de una operación de patrulla para defender los derechos e intereses (de China) realizada por la Guardia Costera de conformidad con la ley", indicó el texto, sin ofrecer más detalles al respecto.
Disputa territorial
Para Japón, las Senkaku forman parte de la prefectura de Okinawa, mientras que China las reclama como parte "histórica e inherente" de su territorio. Tras la reciente visita del presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., a Japón, ambos países acordaron iniciar las conversaciones para delimitar sus fronteras marítimas en un área situada al este de la isla de Taiwán.
Reacciones de China
El anuncio hizo que China les acusara de vulnerar sus derechos e intereses y este sábado lanzó una "operación especial de control marítimo" en aguas situadas en dicha zona con el objetivo de ejercer plenamente su "jurisdicción administrativa de control marítimo". Además, Japón denunció que a comienzos de mes varios buques de la Guardia Costera china navegaron en torno a la isla de Yonaguni, en la prefectura de Okinawa, una actuación que Pekín describió como una patrulla rutinaria en aguas bajo su jurisdicción.
Escalada de tensiones
Las tensiones en torno a Taiwán y las aguas adyacentes se han intensificado en los últimos meses con un aumento de las actividades militares y de guardacostas chinas, así como con una mayor coordinación en materia de seguridad entre Japón, Filipinas y Estados Unidos. Pekín considera a Taiwán una provincia rebelde y reclama la soberanía sobre la isla, mientras que el Gobierno taiwanés rechaza esas reivindicaciones y sostiene que solo los habitantes del territorio insular pueden decidir su futuro.



