Rector de la UNAL defiende autonomía académica y rechaza violencia en discurso histórico
UNAL: Rector defiende autonomía y rechaza violencia en universidad

Discurso del rector de la UNAL: Autonomía académica frente a dogmatismo y violencia

En su primer encuentro con el Consejo Superior Universitario como rector de la Universidad Nacional de Colombia, José Ismael Peña Reyes pronunció un discurso histórico que conecta los orígenes medievales de la autonomía universitaria con los desafíos contemporáneos de la institución. El evento, celebrado el 24 de marzo de 2025, marcó un momento definitorio para la máxima casa de estudios del país.

Los orígenes medievales de la autonomía académica

Peña Reyes inició su intervención recordando que el 18 de enero se cumplieron 905 años del fallecimiento de Guillermo de Champeaux, profesor de dialéctica en la Universidad de París. "La enseñanza de Champeaux se fundamentaba en textos canónicos, específicamente en obras patrísticas y escolásticas", explicó el rector. Su pedagogía se caracterizaba por dos pilares fundamentales: la articulación de tesis claras sobre los universales y una defensa férrea de la doctrina establecida.

El quiebre de este modelo dogmático llegó con uno de sus alumnos más brillantes: Pedro Abelardo. "Insatisfecho con el método de su maestro, Abelardo transformó el aprendizaje de dogmas en el método de la disputa académica", destacó Peña Reyes. A diferencia de Champeaux, Abelardo sostenía que el argumento prima sobre el dogma, y que las contradicciones debían resolverse mediante la razón y el debate, no apelando simplemente a la tradición.

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La autonomía universitaria en el siglo XXI

El rector enfatizó que este choque histórico no fue una simple riña entre maestro y alumno, sino el nacimiento de un concepto fundamental. "Gracias a su insistencia en que la razón debe guiar la búsqueda de la verdad, Abelardo es considerado hoy el padre de la Autonomía Universitaria Académica", afirmó. Esta evolución, que en el siglo XII se gestó como reivindicación del logos argumentativo frente al dogma, encuentra hoy su correlato necesario en la seguridad jurídica y la estabilidad institucional.

Peña Reyes subrayó que la transición desde la libertad dialéctica de Abelardo hacia el marco normativo que rige a la Universidad Nacional no representa una subordinación, sino la consolidación de una autonomía que se ejerce en el marco de la corresponsabilidad estatal. "La autonomía académica solo alcanza su plenitud operativa cuando se inscribe en la praxis del Estado de Derecho", declaró.

Desafíos actuales y rechazo a la violencia

El rector abordó directamente la coyuntura actual de la Universidad Nacional, describiéndola como un momento definitorio de crítica y disenso. "Comprendemos que las movilizaciones y asambleas son expresiones de pensamiento crítico", reconoció, pero advirtió que estos discursos a menudo carecen de sustento fáctico y ceden ante la posverdad o la "neolengua".

Resulta paradójico que, en una institución de vanguardia, corramos el riesgo de retroceder 905 años. No podemos permitir que la universidad se convierta en un espacio donde solo se admitan discursos alineados a un sector específico, emulando el dogmatismo de Champeaux.

Pero lo que sí es absolutamente inaceptable para la UNAL es que algunas personas pretendan que reemplacemos el debate por machetes y amenazas de muerte. O por tácticas de terror y exclusión, dirigidas principalmente contra mujeres que no se alinean con el dogma que se quiere imponer.

Compromiso con la paz y la deliberación

Honrando el legado de Pedro Abelardo, Peña Reyes afirmó que "la verdadera madurez radica en invitar al oponente a la discusión para refinar los argumentos propios". La Universidad Nacional, en sus nueve sedes, es lo suficientemente madura para transformar sus tensiones en propuestas deliberativas, analíticas y críticas.

Como institución, hemos definido el 2026 como el año de la Paz. En cumplimiento de este acuerdo y de la Constitución Política colombiana propendamos por construir y mantener la paz. Hagamos que esto sea posible para nosotros mismos y para que estemos a la altura de la máxima institución académica que soñamos sea el faro y no el reflejo de este país.

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El rector concluyó reafirmando el papel de la Universidad Nacional como faro intelectual del Estado colombiano, comprometido con el debate razonado, el respeto a la legalidad y el rechazo categórico a cualquier forma de violencia o imposición dogmática en el campus universitario.