Nuevas designaciones en la Universidad del Atlántico desatan cuestionamientos por posibles vínculos políticos
La Universidad del Atlántico se encuentra nuevamente en el centro de la controversia tras una serie de nombramientos de funcionarios que, según denuncian diversos sectores, mantienen presuntas conexiones con el Gobierno del presidente Gustavo Petro. Las decisiones, tomadas por el rector temporal Rafael Castillo Pacheco, han generado un intenso debate sobre la posible politización de la institución educativa.
El caso que encendió las alarmas
La designación que más ha llamado la atención corresponde a Jorly Berdugo Pérez como director de Sede Regional. Lo particular de este nombramiento radica en que Berdugo es hermano de Jaime Berdugo, actual viceministro del Interior, quien fue designado en abril de 2025 por el entonces ministro Armando Benedetti.
La confirmación del cargo no se realizó mediante un comunicado oficial de la universidad, sino a través de una publicación en la cuenta personal de Facebook del propio funcionario, donde expresó: "Hoy asumo el cargo de Director de Sede Regional @udeatlantico. Agradezco la confianza de nuestro Rector @rafaelcastillopacheco y acepto este reto con entusiasmo y responsabilidad", acompañando el mensaje con fotografías de su posesión.
Más designaciones bajo escrutinio
La polémica no se limita a un solo caso. Otras designaciones que han generado reparos incluyen:
- Wilson Quimbayo como vicerrector de Bienestar Universitario, quien fue candidato a la rectoría y contó con respaldo público del hoy ministro Armando Benedetti.
- Nevys Niño designada como directora de Posgrados, quien se desempeñó como directora regional Caribe de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y es considerada cercana al actual ministro de Educación, Daniel Rojas.
- Gabriel Vergara como jefe de Investigaciones, quien en 2022 fue candidato al Consejo Superior con apoyo de sectores vinculados a Nicolás Petro.
Preocupaciones sindicales y académicas
Desde el Sindicato de Trabajadores Administrativos y Académicos de la Universidad del Atlántico (Sintradeua) han manifestado su preocupación, advirtiendo que podrían estar reapareciendo prácticas que en el pasado llevaron a la institución a una crisis institucional. Entre las principales inquietudes mencionan:
- Presunta intervención informal en decisiones administrativas
- Manejo poco claro de órdenes de prestación de servicios (OPS)
- Uso de cargos con eventuales fines políticos
Un medio local, El Heraldo, reveló que entre las recientes contrataciones también figuran militantes y simpatizantes de movimientos de izquierda, incluidos sectores afines a Colombia Humana. Según fuentes consultadas, el malestar radica en que la universidad "no puede convertirse en una bolsa de empleo política ni en un espacio de cuotas familiares".
Problemas operativos concurrentes
La controversia coincide con dificultades operativas dentro de la institución. En varias dependencias, según fuentes sindicales, se registra reducción de personal, situación que se agrava porque desde el 31 de enero rige la ley de garantías, lo que limita la contratación.
Un ejemplo concreto es la Facultad de Bellas Artes, que ha suspendido temporalmente actividades como el préstamo de salones especializados, instrumentos y equipos didácticos por falta de personal suficiente.
La defensa del rector Castillo
Frente a los señalamientos, el rector temporal Rafael Castillo salió al paso de las críticas a través de su cuenta en X. Respecto a Jorly Berdugo, afirmó que es máster y doctor de una universidad mexicana, con experiencia en educación por ciclos propedéuticos, lo que, según su versión, motivó su designación y no su parentesco.
Sobre Nevys Niño, destacó que es filósofa, máster en estudios de género e investigadora reconocida por Minciencias. En cuanto a Wilson Quimbayo, sostuvo que es profesor y desarrolla su tesis doctoral en problemáticas juveniles, perfil que considera pertinente para Bienestar Universitario.
En medio de la polémica, Castillo anunció la contratación de una auditoría forense para revisar procesos administrativos y despejar dudas sobre posibles irregularidades o conflictos de interés.
La situación mantiene en vilo a la comunidad universitaria, que observa con preocupación cómo se desarrollan estos nombramientos mientras la institución enfrenta desafíos operativos y financieros. La auditoría anunciada por el rector podría ser un paso crucial para transparentar los procesos y recuperar la confianza en la gestión de la Universidad del Atlántico.