Francisco Piedrahita: El legado educativo de un imprescindible en Colombia
Tuve el privilegio de conocerlo y disfrutarlo como parte de mi familia. Un ser humano espectacular, cálido, inquieto, apasionado y riguroso en todo lo que emprendía. Francisco Piedrahita, conocido cariñosamente como Pacho, dejó una huella imborrable en la educación colombiana que merece ser recordada y celebrada.
La lucha por la financiación educativa
"Van a acabar con la educación", me dijo con angustia durante una llamada telefónica. Pronto nos reunimos para analizar la grave situación. El Gobierno había presentado un proyecto de reforma constitucional que, aunque incluía aspectos necesarios, sometía a la educación básica y media estatal a una desfinanciación crónica al desligar permanentemente la participación de las regiones en los Ingresos Corrientes de la Nación.
Esta medida iba en contra del espíritu de la Constitución de 1991. Como Ministro de Educación en ese momento, dirigí una carta formal al Ministro de Hacienda y al Director de Planeación Nacional expresando mi total desacuerdo con la iniciativa. Aunque reconocíamos la alarmante crisis fiscal del país, la solución propuesta resultaba completamente inaceptable para el sistema educativo.
Finalmente logramos acordar una medida transitoria de siete años, con incrementos por encima de la inflación, que permitiría retornar al modelo de participación en los ICN en el año 2009. Francisco Piedrahita tenía razón en sus advertencias. Los gobiernos posteriores no honraron lo acordado, y los congresistas prorrogaron indefinidamente la medida, condenando a las regiones y al sistema educativo oficial básico a una desfinanciación estructural que persiste hasta hoy.
La transformación de la Universidad Icesi
Probablemente no hubiera sido necesario el trágico accidente que le costó la vida a su hijo Gabriel para que Pacho decidiera darle un nuevo propósito a su vida. Era un ejecutivo exitoso, a pocos años de presidir el grupo empresarial más importante de la región, cuando renunció para coincidir con la búsqueda de un nuevo rector para la Universidad Icesi.
Durante sus 25 años de rectoría, lideró una transformación educativa que es ampliamente conocida y aplaudida:
- Convertió una institución enfocada en algunas disciplinas profesionales en una de las mejores universidades del país
- Implementó un modelo de calidad educativa que se convirtió en referente nacional y latinoamericano
- Promovió la equidad social y la inclusión en el acceso a la educación superior
- Estableció estándares de excelencia que trascendieron las fronteras institucionales
Su preocupación, que algunos calificarían de obsesiva, por la calidad educativa y la equidad social no fue en vano. La Icesi se consolidó como líder y ejemplo en estos aspectos a nivel nacional y continental.
Un liderazgo impaciente y obstinado
Esta obsesión por la excelencia educativa no respondía a un arranque temperamental. Piedrahita era un convencido del rol de una educación incluyente y de calidad como medio de movilidad social y dignificación humana. Su método para lograrlo se basaba en un liderazgo caracterizado por:
- Impaciencia constructiva: No toleraba la procrastinación ni las medias tintas
- Coherencia absoluta: Cumplía sistemáticamente con su palabra y compromisos
- Ejecución constante: Como señaló la exministra Paula Moreno, soñaba ejecutando
- Perseverancia inquebrantable: No conocía el desmayo en la persecución de sus objetivos
Creía firmemente que solo una educación de excelencia, no cualquier educación, podía transformar verdaderamente a las personas y a la sociedad.
Un legado que trasciende
Cuando pienso en mi tocayo, como nos saludábamos mutuamente, siento una mezcla de rabia y tristeza por otra muerte inesperada. Su partida no estaba en sus planes ni en los de nadie. A pesar de superar los 80 años, decía necesitar 40 más para fotografiar todas las aves del planeta, y todos confiábamos en que así sería.
Su legado nos deja lecciones invaluables:
- La importancia de darle un propósito superior a la vida
- La necesidad de perseverar sin tregua en la defensa de la educación pública
- El valor de la coherencia entre el discurso y la acción
- La urgencia de luchar contra la desfinanciación estructural del sistema educativo
Piedrahita fue, como diría Bertolt Brecht, uno de los imprescindibles, de aquellos que luchan toda la vida por causas justas. Su espectacular calidez humana, su inquietud intelectual, su pasión educativa y su rigor profesional quedan como ejemplo para las futuras generaciones de educadores colombianos.
Vuela alto, Pacho, en compañía de los miles de pájaros que abrazaron tu vida y que ahora simbolizan el vuelo de tu legado educativo.



