Colombia enfrenta una crisis demográfica que reducirá población universitaria
El año 2024 registró la cifra más baja de nacimientos en más de una década, con solamente 453.901 nacidos vivos, lo que representa una caída del 12 por ciento frente al año anterior. Los datos preliminares del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) para 2025 confirman que esta tendencia descendente continuará de manera sostenida. Mientras los efectos inmediatos se han evidenciado en la educación básica y media, con cierres de colegios privados y reducción de matrículas, los expertos alertan sobre impactos futuros que comenzarán a manifestarse en la educación superior colombiana.
Proyecciones alarmantes para la población joven
Según estimaciones del Dane y análisis de académicos como César Tamayo y Claudia Restrepo, la población colombiana entre 17 y 21 años experimentará una reducción aproximada de 500.000 personas entre 2035 y 2045. Esta disminución demográfica transformará radicalmente el panorama educativo nacional, pasando de 3,9 millones de jóvenes en edad universitaria a solamente 3,4 millones en ese período de diez años.
Hernando Zuleta, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, califica esta tendencia como "un punto de inflexión" para el sistema educativo y la planeación fiscal del país. "A partir de cierto nivel de ingreso en las familias, la tasa de crecimiento poblacional empieza a caer y esa caída tan fuerte genera riesgos hacia el futuro", explica el experto, quien advierte sobre los efectos directos en la demanda de educación posmedia.
Consecuencias para el sistema educativo superior
La cobertura de educación superior en Colombia, que alcanzó el 57,53 por ciento en 2024 según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, enfrenta un doble desafío. Por un lado, todavía 43 de cada 100 jóvenes no acceden a formación profesional o técnica, y por otro, el sistema experimenta dificultades crecientes para captar nuevos estudiantes.
Luis Eduardo Restrepo, economista especializado en educación, señala que "menos estudiantes significará una menor fuerza laboral capacitada, lo que golpeará la economía, la productividad y posteriormente el sistema pensional". Esta advertencia adquiere mayor relevancia considerando que entre 2010 y 2021, durante la pandemia del covid-19, las universidades privadas perdieron 65.000 estudiantes, generando crisis financieras que muchas instituciones aún no superan completamente.
Desafíos y propuestas para enfrentar la crisis
Los expertos consultados coinciden en la necesidad urgente de adaptar el sistema educativo a las nuevas realidades demográficas. Zuleta propone fortalecer programas técnicos y tecnológicos, que suelen ser más cortos, económicos y alineados con habilidades específicas demandadas por el mercado laboral. "No se trata de invertir en ladrillo, sino en utilizar la capacidad instalada de forma inteligente", afirma el decano, destacando la importancia de aprovechar la infraestructura educativa existente.
Gloria Bernal, directora del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, proyecta que "en 10 años las universidades verán una caída en la matrícula, y finalmente el fenómeno impactará en la fuerza laboral". Esta situación exige una planificación cuidadosa que integre calidad educativa, pertinencia curricular y sostenibilidad fiscal.
Impactos diferenciados por regiones
Juan Manuel Montoya Parra, director de la Fundación Fe y Alegría Colombia, advierte que las políticas públicas deben reconocer las profundas diferencias territoriales y sociales del país. Mientras la natalidad cae a nivel nacional, en departamentos como Guainía o San Andrés la disminución ha sido menos pronunciada, y en los estratos socioeconómicos más bajos se mantienen patrones demográficos distintos.
Las proyecciones más preocupantes se concentran en las principales ciudades del país. Según estimaciones de Fe y Alegría basadas en datos del Dane, Bogotá, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga podrían experimentar reducciones de nacimientos superiores al 50 por ciento hacia 2030, lo que significaría que para 2045 su población en edad universitaria habría disminuido a la mitad.
Los especialistas coinciden en que este desafío demográfico representa una prueba crucial para el próximo gobierno nacional, que deberá implementar medidas inmediatas para mitigar los impactos en el sistema educativo, el mercado laboral y la sostenibilidad del sistema pensional colombiano.



