Terraplanistas cuestionan misión Artemis II: ¿Viaje orbital o montaje de Hollywood?
Terraplanistas desmienten Artemis II: ¿Viaje real o montaje?

Terraplanistas desatan teorías conspirativas ante la misión Artemis II

Con el reciente anuncio de la misión Artemis II de la NASA, que busca llevar astronautas alrededor de la Luna, ha resurgido con fuerza el movimiento de los terraplanistas. Estos pensadores, que defienden la idea de que la Tierra es plana, han desatado una serie de inquietudes geométricas sobre cómo sería un viaje orbital en su concepción del mundo.

El dilema geométrico de los defensores de la planicie terrestre

Para los terraplanistas, un viaje orbital plantea preguntas fundamentales: ¿cómo rota la nave espacial?; ¿pasa por encima del borde del supuesto plato terrestre?; o tal vez ¿realiza un recorrido por debajo, similar a voltear una arepa?. Incluso se preguntan si simplemente daría vueltas alrededor del canto del plato. Sus respuestas, sin embargo, tienden a ser siempre las mismas, recurriendo a la famosa frase de Mercedes Rueda: «Eso es que lo hacen ver a uno».

Para estos conspiradores de oficio, cualquier hito espacial es interpretado como un montaje elaborado, una farsa heredada de la Guerra Fría diseñada para simular una soberanía galáctica que, según ellos, solo existe en los estudios de Hollywood. La NASA es vista como un prestidigitador global dedicado a engañar a toda la humanidad con imágenes y datos falsos.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La persistencia de teorías anticientíficas

Aunque Mercedes Rueda solía usar su sentencia frente a la magia o los efectos especiales incipientes de series como Viaje a las Estrellas o Perdidos en el Espacio, los terraplanistas aplican esta lógica a la astrofísica moderna. Insisten en que, incluso a miles de kilómetros de altura, el horizonte sigue siendo plano y que la Antártida no es un continente, sino un muro de hielo que impide que el agua se derrame por el borde de la Tierra.

Para ellos, el Sol, la Luna y las estrellas son meros adornos que giran sobre nuestras cabezas, devolviéndonos al cómodo geocentrismo de siglos pasados. Esta visión contrasta fuertemente con la evidencia científica acumulada durante décadas de exploración espacial.

Cuestionamientos sobre la forma de la Tierra y otros planetas

Los terraplanistas plantean preguntas como: Si enfocáramos la Tierra desde un planeta vecino, ¿qué veríamos?; ¿un disco flotando de canto o de frente? Argumentan que la sombra redonda de la Tierra sobre la Luna durante un eclipse es solo un efecto óptico y no una prueba de esfericidad.

Sin embargo, cualquier observador con un telescopio de mediana potencia puede ver que Venus es esférico, que Júpiter es esférico y que la Luna también lo es. Esto lleva a una pregunta incómoda: ¿por qué la Tierra habría de ser la excepción geométrica en nuestro vecindario cósmico? ¿Somos el único «piso térmico» plano en un universo lleno de bolas planetarias?

El enigma de la gravedad para los terraplanistas

El asunto de la gravedad los tiene particularmente enredados. Se preguntan: Como el agua busca siempre la forma del recipiente, ¿se regaría si taladráramos hacia abajo en la Tierra plana?; ¿llegaríamos al vacío y caeríamos al infinito? Incluso especulan sobre qué hay debajo, en el reverso del supuesto plato terrestre.

Estas preguntas reflejan una profunda desconexión con los principios básicos de la física y la astronomía, que han sido validados una y otra vez por observaciones y experimentos.

El negocio de la ignorancia y el retroceso científico

La ciencia parece retroceder cada vez que alguien, ante la evidencia contundente de las imágenes de misiones como Artemis II, prefiere refugiarse en teorías conspirativas. Al final, como señalan algunos críticos, lo único verdaderamente redondo en este debate es el negocio de la ignorancia, que se alimenta de la desinformación y la desconfianza en las instituciones científicas.

Este fenómeno no solo afecta la percepción pública de la exploración espacial, sino que también representa un desafío para la educación científica en una era donde las fake news pueden difundirse más rápido que los hechos verificados.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar