Los simios comparten con los humanos la capacidad de imaginar y fingir
Un estudio científico publicado en la revista Science ha revelado que los bonobos, primates cercanos a los humanos, poseen la capacidad de imaginar y fingir, una habilidad que hasta ahora se consideraba exclusiva de nuestra especie. La investigación se centró en Kanzi, un bonobo de 43 años que vivía en el centro Ape Initiative, dedicado al estudio y conservación de estos animales.
El experimento con Kanzi
Los científicos sometieron a Kanzi a una serie de experimentos diseñados para evaluar su capacidad de simulación. Las actividades incluían juegos simbólicos, como interactuar con tazas de líquido imaginario y cuencos de frutas ficticias, similares a los que realizan los niños pequeños. Kanzi demostró comprender y participar en estos escenarios, señalando correctamente la ubicación de objetos imaginarios incluso cuando se cambiaban de lugar.
Amalia Pinkusfeld Medeiros Bastos, coautora del estudio y científica de la Universidad de St. Andrews, explicó que el entrenamiento lingüístico de Kanzi fue crucial: "Se le podía dar una instrucción verbal con la expectativa de que comprendía. Esto no ocurre con la gran mayoría de los simios en cautividad". Esto permitió a los investigadores formular preguntas complejas y adaptar metodologías usadas con niños humanos.
Distinción entre realidad y ficción
Para asegurarse de que Kanzi no confundía la realidad con la ficción, los investigadores realizaron una condición de control. Se le ofreció elegir entre una taza con líquido real y otra con zumo imaginario. Kanzi eligió consistentemente el zumo real, demostrando que podía distinguir entre ambos. Esto confirma que su comportamiento no se debía a confusión o imitación, sino a una comprensión genuina de la simulación.
Los científicos establecen paralelismos entre el desempeño de Kanzi y el juego simbólico en niños humanos, basado en representaciones secundarias. "Este proceso cognitivo sustenta cómo pensamos sobre aquello que no está presente", señaló Medeiros. Esto sugiere que los procesos cognitivos subyacentes podrían ser similares en humanos y bonobos.
Implicaciones y limitaciones del estudio
Christopher Krupenye, coautor y profesor de la Universidad Johns Hopkins, destacó la importancia de estos hallazgos: "Esto nos invita a reconsiderar qué nos hace especiales y qué tipo de vida mental existe entre otras criaturas". El estudio se suma a evidencias crecientes de que los animales no humanos poseen vidas mentales internas más ricas de lo supuesto.
Sin embargo, una limitación importante es que solo se demostró que Kanzi comprendía la simulación realizada por otra persona, no que él mismo fingiera manipulando objetos imaginarios. Los investigadores expresaron interés en futuros estudios donde los simios participen activamente en la simulación.
Próximos pasos y conservación
El equipo internacional sugiere incorporar datos de simios menos enculturados para determinar si esta capacidad está presente en otros individuos y especies. Medeiros amplió: "Existe evidencia de representaciones secundarias en animales no humanos, como en tareas de teoría de la mente o planificación futura".
Krupenye concluyó con un llamado a la acción: "Estos hallazgos deberían impulsarnos a cuidar de estas criaturas con mentes ricas y hermosas". El estudio no solo avanza en la comprensión de la cognición animal, sino que subraya la necesidad de proteger a especies como los bonobos, cuyas capacidades mentales desafían fronteras tradicionales entre humanos y animales.



