La 'basurificación' de la investigación: ¿crisis de calidad o democratización del conocimiento?
En el ámbito académico contemporáneo, la presión por "publicar o perecer", la obsesión por métricas que miden lecturas y citas, y el auge de modelos de pago para publicaciones científicas han generado un fenómeno preocupante: la priorización de la cantidad sobre la calidad en las investigaciones. Este fenómeno, denominado 'basurificación de la investigación' o 'junkification of research', plantea un debate crucial sobre el futuro del conocimiento.
El lado oscuro de la academia moderna
Según un análisis reciente, estos factores contribuyen a que muchos espacios académicos premien la producción masiva, a menudo en detrimento del rigor y la profundidad. Sin embargo, Natalia Tobón argumenta que esta perspectiva no captura la totalidad del panorama. Desde su experiencia en un centro de investigaciones, Tobón señala que el conocimiento tradicionalmente se ha vuelto inaccesible debido a textos extensos y jerga técnica innecesaria, que actúan como barreras en lugar de facilitadores.
Ella recuerda haber leído cientos de palabras que repetían ideas en un lenguaje sofisticado, las cuales podrían haberse condensado en pocas páginas sin perder contenido esencial. Esto sugiere que el problema no radica únicamente en la mala calidad, sino en la resistencia de ciertos sectores académicos a abandonar formatos excluyentes y aburridos.
El ejemplo del lenguaje jurídico
Un caso emblemático de esta opacidad se encuentra en el lenguaje jurídico. Muchas normas y sentencias parecen diseñadas para ser ininteligibles, como si la claridad fuera un defecto. En contraste, figuras como Carlos Gaviria Díaz, magistrado de la Corte Constitucional de Colombia, demostraron que es posible combinar rigor con accesibilidad, redactando decisiones que eran lecciones de literatura, historia y humanidad.
Esto ilustra que democratizar el acceso al conocimiento no implica rebajarlo o volverlo superficial. En una era dominada por redes sociales e inteligencia artificial, quienes no adapten sus métodos quedarán en desventaja. La atención es un recurso cada vez más escaso, y menos personas están dispuestas a invertir tiempo o dinero en investigaciones que se aferran a formatos arcaicos y alejados de los intereses públicos.
Hacia un equilibrio necesario
En conclusión, mientras la 'basurificación' de la investigación alerta sobre riesgos reales en la calidad académica, también es vital reconocer que los nuevos canales de difusión científica han ampliado el acceso al conocimiento. La clave está en encontrar un equilibrio: promover investigaciones rigurosas sin caer en la opacidad, y fomentar la accesibilidad sin sacrificar la profundidad. Como sostiene Tobón, el futuro del conocimiento depende de nuestra capacidad para adaptarnos a un mundo donde la claridad y la relevancia son más valoradas que nunca.