Cartagena de Indias: una ciudad que construye su futuro con autonomía
Tras décadas de estancamiento institucional, Cartagena de Indias está viviendo una transformación urbana sin precedentes, impulsada por una gerencia pública que ha decidido tomar las riendas de su propio desarrollo. La administración local, liderada por Dumek Turbay Paz, ha demostrado que la ciudad posee la capacidad técnica y financiera para ejecutar obras significativas sin depender exclusivamente de los recursos de la capital del país.
Obras educativas: el rostro humano del cambio
El cambio más tangible de esta nueva visión se materializa en el sector educativo. Recientemente, Cartagena celebró la reapertura de dos instituciones emblemáticas: la Institución Educativa Santa María y la Institución Educativa Jorge Artel. La primera, que se encontraba en ruinas y con riesgo inminente de colapso, ha sido completamente renovada y ahora puede albergar a 1.100 estudiantes en 22 aulas modernas y seguras.
Por su parte, la Jorge Artel, ubicada en la Vía Perimetral, se ha convertido en el primer colegio público autosostenible de la ciudad, equipado con paneles solares para generar energía limpia. Además, cuenta con un bloque deportivo de vanguardia que incluye jaulas de bateo y una cocina industrial para preparar alimentos in situ, mejorando la nutrición de los estudiantes.
Estas obras, financiadas íntegramente con recursos propios del municipio, reflejan un compromiso firme con la educación como herramienta fundamental para combatir las causas estructurales de la pobreza.
El choque con la narrativa presidencial
Sin embargo, este ímpetu transformador se ha topado con una narrativa incomprensible por parte del presidente de la República, quien ha cuestionado abiertamente el proyecto ‘4 en 1 Bocagrande y Castillogrande’. Esta iniciativa, valorada en 168 mil millones de pesos, busca frenar las inundaciones históricas que afectan a la zona, mejorar la movilidad vehicular y peatonal, e implementar una red de ciclovías.
El mandatario nacional insiste en que el proyecto debe financiarse mediante el mecanismo de Valorización, lo que implicaría un gravamen adicional para los residentes. Exigir un impuesto extra para una obra de mitigación del cambio climático, que beneficiará no solo a los vecinos de Bocagrande, sino a miles de trabajadores, turistas, taxistas y a la movilidad general de la ciudad, parece un castigo ideológico a uno de los principales motores económicos de la región.
Paradojas y realidades
Resulta paradójico que estas críticas provengan de un Gobierno Nacional que, hasta la fecha, no ha aportado obras significativas a Cartagena ni a la región Caribe. Mientras el presidente cuestiona desde la retórica y la distancia, la Alcaldía de Cartagena ejecuta con autonomía y determinación, demostrando que la ingeniería y el desarrollo urbano no tienen estrato social, sino soluciones concretas para los problemas de la gente.
Cartagena no necesita lecciones basadas en resentimiento social; lo que requiere es un Gobierno Nacional que concurra solidariamente en proyectos cruciales como la Vía Perimetral, la construcción de vivienda digna, la lucha contra el cambio climático o la recuperación del Canal del Dique. En lugar de intentar frenar el progreso, debería apoyar a una ciudad que finalmente ha aprendido a dejar de pedir permiso para avanzar y construir su propio destino.
