Profesor y estudiantes de la UIS enfrentan a encapuchados en medio de disturbios en el campus
Un momento de tensión se vivió en la sede principal de la Universidad Industrial de Santander (UIS) en Bucaramanga, cuando un profesor y sus estudiantes se enfrentaron a encapuchados que intentaron interrumpir las clases en el campus. Los hechos ocurrieron en la tarde del martes 3 de marzo de 2026, generando una rápida difusión en redes sociales y una respuesta institucional.
Los disturbios y la intervención violenta
Los sujetos encapuchados ingresaron al campus universitario, donde lanzaron papas bomba, pintaron grafitis y rompieron vidrios de ventanas. Posteriormente, se dirigieron al edificio Camilo Torres con el objetivo de suspender las actividades académicas. En uno de los salones, un profesor y sus alumnos decidieron confrontarlos, evitando que avanzaran en su intento de interrupción.
En videos compartidos ampliamente en plataformas como Twitter, se observa cómo el profesor se para frente a los encapuchados, diciéndoles: “Usted no puede ingresar al salón”. Los sujetos respondieron pidiendo que salieran, pero el docente se mantuvo firme, lo que derivó en un forcejeo. Los estudiantes se unieron a la confrontación, logrando que los tres encapuchados abandonaran el lugar. Uno de los alumnos afirmó: “Aquí nos quedamos, y nos quedamos para cuidar las cosas”.
Motivaciones y reacciones institucionales
Los encapuchados señalaron que su intervención en la UIS tenía como propósito conmemorar la entrega de los restos del sacerdote Camilo Torres, manifestarse en contra de la no aprobación de reformas en el Congreso y por el Día de la Mujer. Además, en otras áreas del campus, el estallido de las papas bomba obligó a suspender algunas actividades académicas.
El Consejo Académico de la universidad emitió un comunicado rechazando los hechos de violencia e intimidación. La institución afirmó: “Estos hechos vulneran los principios fundamentales que orientan la vida universitaria y se convierten en un atentado a la paz y el libre desarrollo de las actividades cotidianas institucionales”. La respuesta ha generado un debate en línea, con usuarios expresando tanto apoyo al profesor y estudiantes como preocupación por la seguridad en el entorno educativo.
El incidente resalta los desafíos de mantener la paz en espacios académicos y ha puesto en evidencia la valentía de la comunidad universitaria frente a actos de perturbación.
