Hortensia Rugeles: la maestra que convirtió su casa en escuela para niños vulnerables de Floridablanca
Maestra convierte su casa en escuela para niños vulnerables en Floridablanca

Una casa que se transformó en refugio educativo en Floridablanca

En los asentamientos humanos de Floridablanca, donde las viviendas construidas con esfuerzo reflejan historias de lucha constante, una educadora decidió abrir las puertas de su propio hogar para que allí germinara la esperanza. En el corazón del barrio Primavera I, Hortensia Rugeles convirtió su residencia en una escuela comunitaria, demostrando que las paredes más sencillas pueden albergar los sueños más grandes.

El nacimiento de una misión educativa

Hace aproximadamente cuatro años, varios jóvenes tocaron a su puerta con una petición modesta pero profunda: necesitaban cuadernos y lápices para continuar sus estudios. Esta solicitud conmovió profundamente a Hortensia, quien no pudo permanecer indiferente. En lugar de limitarse a entregar algunos útiles escolares, decidió emprender un camino más significativo: visitar personalmente los lugares donde vivían esos niños.

Al recorrer las veredas cercanas y el asentamiento Los Puentes, comprendió que la necesidad iba mucho más allá del material escolar básico. Detectó una carencia fundamental de oportunidades educativas, acompañamiento pedagógico y, especialmente, de adultos que creyeran genuinamente en el potencial de estos jóvenes. Esta revelación marcó el inicio de la Fundación 'Coloreando Ilusiones', un proyecto que comenzó recolectando útiles escolares y evolucionó hasta convertirse en su propósito de vida.

Un espacio educativo que trasciende las aulas convencionales

En la sala de su casa, en el patio o bajo techos improvisados, Hortensia imparte clases de español, matemáticas e inglés a más de cien niños y jóvenes provenientes de zonas vulnerables. Su vivienda en Primavera I se ha llenado de pupitres adaptados y voces entusiastas que repiten lecciones con determinación. Los estudiantes llegan buscando refuerzo académico, pero encuentran algo mucho más valioso: un refugio seguro donde sus aspiraciones son escuchadas y validadas.

"Para mí, los niños no son simples estadísticas en informes oficiales. Son nombres específicos, son risas contagiosas, son preguntas curiosas que merecen respuestas completas", explica la maestra, quien complementa la enseñanza académica con meriendas nutritivas y apoyo emocional constante.

Creatividad y sostenibilidad en el proceso educativo

La metodología de Hortensia incorpora elementos innovadores que van más allá del currículo tradicional. Ha enseñado a sus estudiantes a recolectar materiales reciclables y transformarlos en adornos coloridos y significativos. Lo que muchas personas considerarían desechos, estos jóvenes lo convierten en expresiones artísticas con valor simbólico.

Durante las festividades navideñas, estas creaciones iluminan hogares que históricamente han tenido pocas oportunidades para celebrar, recordando a las comunidades que la dignidad humana se construye también mediante detalles aparentemente pequeños pero profundamente significativos.

Un compromiso sostenido por vocación

Toda esta labor se realiza sin cobrar ningún tipo de remuneración económica, impulsada exclusivamente por la vocación docente y el afecto genuino hacia los estudiantes. No existen grandes recursos financieros detrás de esta iniciativa, solamente compromiso inquebrantable y ternura pedagógica.

La mayor recompensa para Hortensia se materializa al observar cómo una letra inicialmente temblorosa se vuelve firme con la práctica, cómo una mirada llena de inseguridad se transforma en confianza progresiva, y cómo un joven descubre que sí puede aspirar a metas significativas.

Impacto comunitario y legado educativo

La historia de Hortensia Rugeles demuestra contundentemente que una casa familiar puede convertirse en centro educativo y que una voluntad firme puede alterar destinos aparentemente predeterminados. Desde el barrio Primavera I, su ejemplo inspirador ilumina las veredas aledañas y el asentamiento Los Puentes, confirmando que el futuro comienza cuando alguien decide enseñar con auténtica dedicación emocional.

Su trabajo representa un modelo de educación comunitaria que trasciende las estructuras formales, recordándonos que las transformaciones sociales más profundas frecuentemente nacen de gestos individuales cargados de significado colectivo.