Iniciativa busca rescatar la memoria histórica de Bucaramanga en las aulas escolares
Un llamado urgente se ha formulado desde las páginas de opinión para que Bucaramanga establezca de manera formal una cátedra obligatoria de historia local en todos sus colegios y escuelas. Esta propuesta, que trasciende las divisiones políticas tradicionales, busca que las nuevas generaciones conozcan en profundidad los orígenes, transformaciones y legados de la ciudad que habitan.
Recuperando la identidad perdida
La iniciativa nace de una preocupación palpable: la mayoría de los habitantes de Bucaramanga crecen y viven en la ciudad sin conocer sus raíces históricas, sus periodos de esplendor ni sus épocas más desafiantes. Esta desconexión con el pasado representa una pérdida significativa de identidad colectiva que podría remediarse mediante la educación formal.
La cátedra propuesta abordaría múltiples dimensiones de la historia bumanguesa:
- El desarrollo urbano y arquitectónico, incluyendo la historia de parques, casas antiguas e iglesias
- Los procesos de poblamiento desde sus inicios indígenas hasta la actualidad
- Los hechos históricos relevantes como los eventos de La Culebra Pico de Oro
- La llegada de colonias extranjeras en diferentes periodos históricos
- Figuras emblemáticas como el padre Juan Eloy Valenzuela Mantilla
Fundamentos históricos y académicos
La propuesta encuentra sustento en investigaciones rigurosas como el libro "Historia básica de Bucaramanga, cuatro siglos de un poblamiento, 1622-2022", publicado por la Universidad Industrial de Santander (UIS). Esta obra, coordinada por Armando Martínez Garnica y respaldada por el rector Hernán Porras, ofrece un recorrido documentado por los cuatro siglos de desarrollo de la ciudad.
El texto revela aspectos fascinantes sobre los orígenes geológicos de Bucaramanga, explicando que lo que hoy conocemos como "meseta de Bucaramanga" es en realidad un "depósito o abanico de eyección de materiales desprendidos, coluviales y aluviales" transportados desde mayores alturas hasta los lechos de los ríos de Oro y Suratá. Curiosamente, aún hoy persisten búsquedas de oro en estos sedimentos históricos.
Un legado para las futuras generaciones
Implementar esta cátedra representaría más que un simple añadido curricular: constituiría un acto de justicia histórica hacia quienes construyeron la ciudad y una responsabilidad con quienes heredarán su futuro. La iniciativa busca evitar que los niños bumangueses aprendan primero los nombres de otras ciudades antes que la historia de sus propias calles y barrios.
El llamado incluye una dimensión ambiental, recordando que Bucaramanga está rodeada de aguas y quebradas que se han secado por la expansión urbana desmedida. Conocer esta historia podría fomentar una mayor conciencia sobre la protección del patrimonio natural que aún sobrevive.
Oportunidad de gobierno y compromiso ciudadano
La propuesta se presenta como una oportunidad concreta para que la administración municipal deje un legado educativo perdurable. Más allá de las obras físicas, invertir en identidad histórica podría generar un amor más profundo por el territorio entre los jóvenes estudiantes.
La cátedra de historia de Bucaramanga no debe considerarse un lujo académico, sino una necesidad fundamental para construir ciudadanía informada y comprometida. Al comprender cómo una comunidad de indígenas pobres se transformó en una ciudad de mediana prosperidad, los estudiantes podrían desarrollar un sentido más profundo de pertenencia y responsabilidad con su entorno inmediato.