Brechas educativas en Bucaramanga: oferta vs. realidad
Brechas educativas en Bucaramanga: oferta vs. realidad

La Encuesta de Percepción Ciudadana del programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos (BMCV) ha puesto sobre la mesa una realidad que preocupa a la región: la persistencia de brechas significativas entre la oferta educativa y el acceso real de la población. Con una muestra de 1.547 personas que representan a más de 962 mil habitantes de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, el estudio revela obstáculos que van desde la falta de interés hasta problemas estructurales y de seguridad.

Desinterés y barreras económicas

Uno de los hallazgos más llamativos es que el 43,5% de los encuestados afirmó que ni ellos ni sus familiares intentaron acceder a la educación en el último año por falta de interés. Esta cifra no solo refleja una desconexión con el sistema educativo, sino también una posible desvalorización de la educación como herramienta de movilidad social. Por otro lado, aunque el 52,8% dijo no haber experimentado barreras, el 47,2% restante sí reportó dificultades, lo que indica que casi la mitad de la población enfrenta obstáculos concretos.

Entre las barreras más directas, el 2,5% mencionó la falta de recursos económicos, evidenciando que, pese a la gratuidad nominal, los costos indirectos como transporte, materiales y uniformes siguen siendo un impedimento. Asimismo, el 1,6% no pudo inscribirse por falta de cupos, lo que refleja una limitación estructural en la cobertura del sistema.

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Barreras invisibles pero determinantes

Más allá de lo económico, la encuesta identifica obstáculos menos visibles. La falta de motivación, vinculada a experiencias educativas poco estimulantes o a la necesidad de priorizar el trabajo, es una constante. También se señala la ausencia de opciones educativas cercanas al hogar, lo que sugiere desigualdades territoriales en la distribución de instituciones. La inseguridad en los entornos escolares desincentiva la asistencia, especialmente de niños y jóvenes. Las condiciones físicas o psicológicas de algunos miembros del hogar representan otra barrera, subrayando la necesidad de una educación más inclusiva. La falta de documentación o requisitos legales afecta a poblaciones vulnerables como migrantes. Los horarios rígidos de los programas dificultan la conciliación con el trabajo o las responsabilidades familiares. La falta de programas relevantes o interesantes y la discriminación, aunque minoritaria, completan el panorama.

La brecha entre lo público y lo privado

El estudio también destaca la creciente desigualdad entre la educación pública y privada. En pruebas Saber 11, dominio del inglés y acceso a tecnología, los estudiantes de colegios privados superan ampliamente a los de instituciones oficiales. La tasa de reprobación es mayor en el sector público, y el rendimiento académico en los colegios oficiales ha disminuido con el tiempo. Floridablanca presenta la mayor desigualdad, con una diferencia promedio de 27 puntos a favor de los privados, mientras que Girón registra los niveles más bajos de desempeño. Yany León, experta en educación, señala que esta brecha ha crecido en los últimos años y que factores socioeconómicos y geográficos agravan la situación.

En conclusión, la gratuidad educativa no es suficiente. Para cerrar la brecha, se requieren políticas que aborden la motivación, la pertinencia curricular, la inclusión, la seguridad y el apoyo integral a las familias. Solo así se podrá transformar la oferta educativa en una oportunidad real para todos.

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