¿Qué destino tienen los alimentos que no logran vender los supermercados colombianos?
Cuando un consumidor encuentra en su nevera un producto lácteo que ha superado su fecha de consumo preferente, la solución más común es desecharlo en el contenedor de basura correspondiente. Sin embargo, la situación adquiere dimensiones completamente diferentes cuando se trata de establecimientos comerciales que manejan inventarios masivos de productos perecederos.
¿Qué ocurre cuando un supermercado tiene treinta cajas de leche a punto de vencer, o cuando debe gestionar carnes, huevos y harinas que han alcanzado su límite de vida útil? La respuesta, afortunadamente, va más allá del simple vertedero.
Las cifras del desperdicio y el rescate alimentario
Según el Censo Nacional de Mermas publicado por Fenalco en 2024, el porcentaje de desperdicio general en el comercio se mantuvo en 22%, igualando la cifra del año anterior y mostrando una mejora del 26% en comparación con los períodos 2021 y 2022. No obstante, el mismo estudio reveló datos alarmantes: durante ese año, el 96% de los productos perecederos fueron destinados directamente a la basura, mientras que apenas un 5% fue rescatado por bancos de alimentos.
Juan Carlos Buitrago, director de Abaco (Bancos de Alimentos de Colombia), proporcionó cifras concretas sobre esta labor de rescate: "En 2025 entregamos aproximadamente 54.000 toneladas de excedentes alimentarios, de las cuales 12.000 fueron adquiridas mediante compra y las restantes 42.000 toneladas correspondieron a productos rescatados".
El directivo añadió una perspectiva crucial sobre la magnitud del problema: "Entre los 26 bancos de alimentos que operan en todo el territorio nacional, logramos rescatar poco más de 42.000 toneladas. En volumen esto representa una cantidad significativa, pero resulta insignificante frente a la totalidad de lo que se pierde en el país. Colombia bota anualmente 9.600.000 toneladas de alimentos. Esto significa que los bancos de alimentos estamos rescatando aproximadamente el 0,5% del total de comida que se desecha".
El procedimiento técnico para el rescate de alimentos
Los supermercados retiran productos de sus estanterías por diversas razones:
- Proximidad a la fecha de caducidad
- Abolladuras o aberturas en los empaques
- Incumplimiento de estándares estéticos de calidad
En numerosos casos, estos alimentos mantienen su aptitud para el consumo humano a pesar de haber sido retirados de la venta al público. "Estos productos son bajados de las góndolas, trasladados a la trastienda y finalmente donados a nuestra organización", explicó Buitrago.
El director de Abaco detalló el alcance de esta red logística: "Somos la organización que más alimentos distribuye en Colombia y que atiende a mayor número de personas vulnerables, aproximadamente 1.300.000 beneficiarios. Coordinamos la logística en todo el territorio nacional, recolectando los productos que no logran comercializar las principales cadenas de retail: Éxito, Olímpica, Cencosud, D1, Ara, Issimo, entre otras".
La filosofía operativa de los bancos de alimentos es clara y rigurosa: "Constituimos una red logística de gran alcance que rescata alimentos directamente de fincas, empresas y cadenas de retail. Estos productos se destinan exclusivamente a ayuda social, por lo cual solo aceptamos alimentos aptos para consumo humano. Bajo ninguna circunstancia recibimos productos dañados, en descomposición o contaminados".
Buitrago ilustró este principio con un ejemplo concreto: "Si se mezclan artículos de aseo como jabón con alimentos como galletas, estos últimos pierden inmediatamente su aptitud para el consumo y deben ser rechazados".
El impacto social del rescate alimentario
Las estadísticas sobre inseguridad alimentaria en Colombia otorgan urgencia a esta labor. Según el director de Abaco, el país cuenta con 19,2 millones de personas que no logran acceder diariamente a alimentos ricos en vitaminas y proteínas. Además, 16,3 millones de colombianos se ven obligados a reducir la calidad de su alimentación, saltarse comidas o solicitar alimentos prestados para sustentar sus necesidades básicas.
La situación afecta especialmente a la población infantil: actualmente existen 392.000 niños menores de cinco años con desnutrición crónica en el territorio nacional.
Buitrago dimensionó el desperdicio alimentario con una comparación impactante: "En Colombia se desperdician 9,7 millones de toneladas de alimentos anuales. Con esa cantidad podríamos alimentar a las poblaciones completas de Panamá, Uruguay y Luxemburgo, garantizándoles las tres comidas diarias durante un año entero. Resulta evidente que con lo que actualmente se desecha en el país, sería posible erradicar el hambre en nuestro propio territorio".
El llamado a la acción es claro y urgente: "Desde los bancos de alimentos invitamos constantemente a las empresas a tomar la decisión estratégica de donar en lugar de descartar aquellos productos que no lograron comercializar. Cada tonelada rescatada representa una oportunidad concreta para mejorar las condiciones de vida de poblaciones vulnerables".
Este sistema de rescate y redistribución no solo otorga una segunda oportunidad a alimentos perfectamente consumibles, sino que establece un puente solidario entre el excedente comercial y las necesidades alimentarias más apremiantes de la sociedad colombiana.